Habían pasado tres días más, y a mí aún me costaba levantarme y hacer cosas. Pensé muchas veces que mi insulina estaba fallando, por eso fui al hospital. Todo estaba bien. Todo era emocional. Mi cama se había vuelto mi sitio, donde pasaba días y horas. Aunque aún necesitará tener buenas notas, sabía que las notas que sacara esta evaluación, no iban a cambiar mi mundo, porque para el siguiente trimestre, no iba ha hacer nada parecido a ello. Mis padres me habían pedido que cambiara para el nuevo trimestre y no en medio de uno, no porque no quisieran pagarlo o creyeran que no podría ponerme al día, sino porque según ellos, necesitaba bajar el ritmo. Bajar el ritmo, se había vuelto en mirar el techo por horas. Mi cabeza seguía pensando en Alex. Sus ojos tristes la última vez que me vi
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