Mientras tanto en el apartamento, Benjamín veía la hora en su celular dándose cuenta que Diego se estaba tardando mas de lo debido, y eso en vez de preocuparle, lo que hizo fue molestarle porque se suponía que no debía tardarse, pero luego toda su molestia se desvaneció por arte de magia cuando Ariel fue hacia él con una mínima sonrisa, porque ella se sentía feliz, ya que ese joven la había ayudado con los dioses, y sin dudarlo se lo agradecería siempre. —Benjamín, ¿Qué ocurre? Tu rostro luce preocupado —pregunta Ariel viéndolo atentamente. —¡Oh!, no, no es nada, Ari… por cierto, ¿puedo llamarte Ari? La joven lo piensa un poco mientras se toca su labio inferior. —Es una versión mas corta de mi nombre, entonces ¿debería llamarte Benja? El aludido cuando la escucha se echa a reír. —Mu

