Al día siguiente, Albert llegó muy temprano en la mañana, y como siempre ocurría cuando él se iba a pasar la noche con “otras”, Olivia lo estaba esperando despierta en la sala viendo las noticias matutinas mientras tomaba un café. El hombre lobo fue a su dirección sentándose a su lado, pero en esta ocasión Olivia se levantó ignorándolo. —¿Qué ocurre? ¿Sigues molesta por lo de anoche? —pregunta Albert, porque era evidente que la elfa no parecía nada contenta. —No, ¿Por qué estaría molesta?, además con respecto a Nathan, si saldré con él porque la cita es esta noche. Tengo que recordarte que solo somos amigos y socios, no tienes ningún derecho a decidir con quien salgo o no —explica Olivia, al instante que el alfa piensa: «Sigue molesta por eso, y juzgando por su respuesta y sus ojeras, n

