Con las vacaciones en diciembre y las fiestas, King's Revenge era contratado bastante seguido, su fama crecía así como el dinero que obtenían por las tocadas. Lía acompañaba a Kat a veces a algunos conciertos donde ella podía ver a Paul, estaba feliz por su amiga y que su amor comenzara a florecer, pero se seguía matando la cabeza para saber cómo podía pagar el semestre en la universidad, y, aunque ofreció sus servicios como cellista, esa no era la onda de la mayoría. Los pocos conciertos que presentó no fueron suficientes y solo reunió dos mil euros. Empezó a desear tener su propia banda de chicas pero no tenía posibilidades al lado de las leyendas que eran los chicos de King's Revenge. Katrina la miró de reojo y como parecía perdida decidió hacer que hablara. —Lía... —¿Qué? ¿Qué? Todo

