—Puede que sea necesario un abogado y un notario. –Bromeó Liam. Lía solo permaneció seria y él dejó de reír. –No entiendo por qué eres tan difícil. Solo intento romper el hielo. Lía rodó los ojos y se cruzó de brazos. —Ya hablaste, ya vete. Lárgate de mi piso, no tengo porque soportar esto más tiempo del necesario. Nueva regla para nuestro acuerdo. Que nuestras reuniones no se extiendan más de dos horas. No me veo con la capacidad de mantener mis puños fuera de tu cara si pasamos más de dos horas juntos. Liam resopló y lanzó una mirada al cielo. —Eres verdaderamente una mujer imposible. —Per favore. –El acento italiano se escapó de sus labios en un tono de enojo. –Agh, ya puedes irte, sigo enojada contigo. Trabajamos juntos pero no tenemos que ser amigos. —¿Por lo de tu ex o porque no

