Troy golpeó suavemente el pecho firme en el cual sus manos se habían estado apoyando, en lo que Rayan besaba minuciosamente su boca con dedicación, sin siquiera darle un segundo de respiración, lo que ya estaba comenzando a necesitar con urgencia. Con el alfa simplemente tomando y marcándolo como deseaba, el lobo omega no le quedó de otra más que recurrir a medidas más extremas. Y en lo que esa talentosa boca seguía consumiéndolo con cada movimiento, Troy pellizcó con fuerza el pezón del lobo alfa, finalmente logrando que este gruñera y le diera un pequeño respiro. —¿Por qué hiciste eso? —se quejó, alejándose solo un poco para poder observarlo. —Te dije que necesitaba respirar y solo seguiste ahí, me ignoraste —refunfuñó, con su cabeza ligeramente inclinada hacia atrás para poder besar

