—Entonces, ¿cómo van las cosas con el idiota de Rayan? —preguntó Susy con una gran sonrisa que era muy... Molesta. —¿Qué quieres decir cómo van? —preguntó, comiendo de su cupckakes. —Oh, vamos ¿te harás el tonto? —se burló. —¿Por qué tendría que hacerme el tonto? —preguntó manteniendo su papel. —Bebé, te recuerdo que fui yo la persona que te recogió esta mañana en tu misma casa —indicó alzando una ceja—. Perfectamente vi el momento en que ese tipo salió a hurtadillas por tu jardín trasero y sentí el aroma de otro alfa en tu casa, así que inténtalo otra vez, ¿cómo van las cosas con el idiota de Rayan? —Te odio —gruñó, limpiando la crema que quedó en su labio con su pulgar. —Me amas —corrigió divertida—. En serio, es gracioso que intentes ocultarme algo a mí, soy tu mejor y única amiga

