Carther
Miraba a Carlos jugar con Lucifer, mientras pensaba en que debería decirle que vi a Stephen, pero ya sabía lo que me iba a decir, además no estaba segura de que fuera buena idea, él se supone que está muerto, y mientras no esté segura de que vaya a pasar con nosotros, no quería entrometerlo en mis problemas.
¿Carther puedo preguntar algo? - asentí terminando de comer uno de los muffins que me había traído Stephen, no puedo negar que me partió el corazón que pensar que no los quería porque Kian me había dado algo más costoso-
-La chica...esta que vive arriba tuyo ¿cómo se llama? - lo mire unos segundos con una sonrisa en la cara-
-Amanda, es enfermera, ¿por qué? - moví mis cejas insinuando lo obvio- ¿te gusta? Carlos por dios, por eso te estas mudando conmigo, me siento usada - lleve la mano a mi pecho haciéndome la ofendida-
- ¿pero ¿qué dices? Sólo la he visto dos veces, me saludo hoy en la mañana, es muy simpática -
- ¿Simpática? Carlos, te conozco, no me preguntaste su nombre porque no lo supieras, sólo querías sacar el tema - reí y me acerqué a el- por lo que se está soltera
- ¿tú crees que ... no lose, quiera salir? - rasco su nuca nerviosa, Carlos era un chico guapo, era atento y el chico más dulce que había conocido, ¿quién no saldría con él?
- No lo sabrás si no lo intentas, llega siempre cerca de las siete, asique si quieres puedes esperarla, y ver qué sucede - lo abrace fuerte, estaba contento por él, desde Sofía que no sabía que alguien le interesara-
- ¿y tú? Deberías arreglarte, tienes que comer con el doctor - me dio un codazo moviendo sus cejas-
-No, sabes que no me interesa de esa manera, y sabes bien como es el- rodó los ojos y se sentó en el sofá jugando con el cachorro-
-Date una oportunidad Carther, ¿cómo sabes? Tal vez el chico no es tan malo como piensas-
-No quiero averiguarlo, es sólo un chico Carlos, ni siquiera somos amigos aún, sólo lo estoy conociendo- suspire y mire las donas-
- ¿lo quieres todavía verdad? - guarde silencio, y Carlos meneo la cabeza- tienes que dejarlo ir Carther, no era bueno para ti vivo, y muerto es peor, no me gusta verte mal.
-Estoy bien. Yo solo, necesito tiempo - me quite la camiseta y camine hasta mi cuarto- ¿cuándo vendrás a quedarte definitivamente? - le grité desde mi habitación buscando algo que colocarme para comer con Kian-
-Tal vez tarde, aún hay cosas que solucionar en casa, ya sabes, mi padre - tome un vestido casual y me lo coloque rápidamente, para ir a la sala-
-Está bien, ruega porque no aparezca un mejor compañero de piso- reí y me di una vuelta sobre mis talones- ¿te parece bien? -
-Preciosa - sonrió y dejo a Lucifer sobre el sofá- ¿A qué hora dijiste que llegaba? -
Rodé los ojos y comencé a reír, ya eran las siete, asique ella debió haber llegado, estaba nervioso enserio, me daba ternura verle así. Beso mi mejilla y salió del apartamento en busca de su cita.
No conocía demasiado a Amanda, pero me encargaría de averiguar sobre ella, eran los sentimientos de mi mejor amigo los que estaban en juego.
Me senté a ver televisión para hacer hora, Kian no llegaba hasta las ocho, asique tenía tiempo. Sobre la mesita aún estaba el número de Stephen, escrito en el talonario, me pregunto dónde se estará quedando, si no está con Stefano, Ion no sabe nada de él... está solo.
Él era mi debilidad en todos los sentidos, pensar en el sólo sólo me hacía querer acompañarlo, pero mis recuerdos rápidamente aparecían en mi mente, haciendo que me arrepintiera de pensar eso.
Guarde su número en mi celular de todas formas, y quite el papel guardándolo junto a los otros que tenía de él.
Me quedé unos minutos más mirando televisión hasta que tocaron la puerta. Kaón había cambiado su bata por un uniforme azul, fue entonces que me percaté de que estar en el hospital no era todo lo que hacía, sus brazos estaban bastante trabajados.
- ¿lista? - sonrió y asentí. Apague la televisión y tome mi teléfono. Cerré la puerta y caminamos por el pasillo hasta su piso.
Abrió la puerta para mí y me dejo entrar, su apartamento era precioso, estaba decorado a la perfección, con algunos cuadros colgados en la sala, todo blanco y n***o, siempre quise tener mi apartamento de esta manera.
- ¿lo decoraste tú? - me acerqué a una pintura y la miré pasando mis dedos sobre ella-
-Yo di las instrucciones, ¿eso cuenta? - lo escuché mover unas cosas en la cocina - ¿prefieres vino, cerveza, soda?
-Una soda estará bien, no me llevo muy bien con el alcohol - me acerque hasta él, había arreglado la mesa como si de una visita muy importante se tratara-
-Yo bebo sólo a veces, tampoco me hace muy bien - corrió la silla para que me sentara, Kian parecía ser muy educado.
Me sirvió pasta y la coloco frente a mí, pasta... me quedé mirando el plato recordando una y otra vez.
"Quede con hambre ¿tú no?"
"Si quieres puedo servirte más "
"No tengo hambre de pasta precisamente Carther"
- ¿Carther? - La voz de Kian me hizo abandonar mis pensamientos - no te gusta? Si quieres puedo pedir algo
-no, está bien, es mi comida favorita, sólo me quedé pensando- tomé el tenedor para comenzar a comer- ¿cómo te fue hoy? -hice una pausa para verlo- vaya... ¿enserio lo preparaste tú? Tienes habilidad en la cocina.
-Tengo habilidades en otras áreas también - reí nerviosa tomando un poco de soda, su tono no me había gustado.
-Kian, no empieces - rodé los ojos y llevé un poco de pasta a mi boca-
-No he empezado nada, era cierto lo que dije, que tú seas una pervertida es diferente - comenzó a reír y tomó un poco de su soda.
-Cuéntame de ti-
-Ya sabes que estudio arte, soy tu vecina, me mudé aquí hace cinco meses, nos qué más puedo decirte -
-Algo que ya no sepa por favor - sonrió amablemente -
-Me gusta la adrenalina, tengo algunas cicatrices feas en el cuerpo gracias a ella - me encogí de hombros y seguí comiendo-
-No lo imaginé de ti la verdad-
-No juegues sin conocer- sonreí usando sus palabras contra el- cuéntame algo de ti que no sepa.
-Vivía en una granja, con mis padres, di mi primer beso con una prima, creía que era el amor de mi vida -rio dejando el tenedor sobre el plato- era la única chica en kilómetros, entenderás que no tenía más opciones.
-Vaya... no recuerdo haber besado a un primo alguna vez - reí y me acomodé en la silla- mi primer beso lo di cuando tenía dieciséis, en una fiesta, por una penitencia, no fue la gran cosa.
-No, pero ese no cuenta, los primeros besos se dan cuando son con sentimiento, antes de eso, sólo probaste labios -
-Tu sí que sabes de eso Ah - rodó los ojos y levanto los platos dejándolos en el lavabo -
-Ellas aceptan lo que yo puedo ofrecer, no hay nada de malo en eso- me levanté apoyándome en la pared mientras él me miraba con las manos en los bolsillos-
- ¿Y si alguna se llega a enamorar? -
-Prefiero alejarme, puedes creerme un cabron, pero se cómo se siente un corazón roto -
- Es una mierda - suspire y mire mis pies- A cuantas has traído a comer a ti casa? Debe funcionarte esa técnica -
-De hecho, Carther, eres la única a la que he traído a comer y no a follar-
- ¿Debo sentirme alagada? - reí mientras él se acercaba a mí.
- ¿Siempre eres así? - sonrió y poyo su mano en la pared inclinándose hacia mí- no aceptas ningún cumplido
-Si los acepto, pero ese no sé si fue uno- su cercanía comenzaba a incomodarme, me movía sólo un poco y sus labios estarían sobre mí.
-No voy a besarte si no es eso lo que quieres Carther - se inclinó aún más sintiendo su aliento a menta en mis rostro- ¿quieres que lo haga?