Capitulo 4

1215 Words
-Estuvieron... estuvieron juntos cuando estuvo conmigo? - mi corazón comenzó a latir rápido esperando a su respuesta- -No lo creo, los mensajes que leí, eran de Sofía bastante molesta por los cambios de Stephen hacia ella, la chica quería matarte literalmente- -Yo no sabía que a ella le gustaba... como si quiera iba a saber que ellos se conocían? - dije algo esperada- -Ella sabía que él iba a ir por ti, pero no pensó que realmente se iba a enamorar, Sofía puede ser muy calculadora cuando quiere - suspire mirando a Alex- - ¿Es posible que esté vivo? - el me miraba sin saber que decir. - ¿No lose Carther, dijiste que no encontraron ningún cuerpo, y si la policía no lo encontró cerca, no lose, ese tipo tiene pacto con alguien si salió vivo de ahí ... y su hermano? - - ¿Stefano? Se fue del hospital antes de que le dieran el alta, no me extrañaría que intentara asustarme- - ¿y si fue él? puede que hayas confundido las voces, no lose- frunció el ceño, pero no, era imposible que fuera Stefano. -Me hubiera dejado sola para que esos tipos me hicieran algo, el chico de anoche solo quiso ayudarme- - ¿puedo preguntarte algo Cátcher? - asentí y me acomodé en la silla, mi espalda comenzaba a doler, nunca aprendí a sentarme derecha- - ¿lo amas? - su pregunta me pillo con la guardia baja, no lo sabía exactamente- -ay Carther, tu sí que estas jodida, ¿cómo puedes amarlo después de esto? ¿me hablas enserio? - me miro sin creerlo, es que no podía explicar lo que sentía, ¿cómo puedo odiar al sentimiento más puro que alguna vez sentí por alguien? - Tienes que entender una cosa Carther, el deseaba con todo su ser lastimarte. - ¿pero y si hay otra versión de la historia? ¿y si lo que dijo Stefano no es la verdad? Él dijo que ...algo de que yo no era lo que él creía - Alex meneo la cabeza en desaprobación - -Y si hubiera otra historia ¿cambiaría el hecho de que mato a tu madre? Sea cual sea la historia detrás de eso, lo hizo y no hay forma de cambiarlo. Tienes que pensar en frio, si dejas que tu debilidad por el gane, estas pérdidas, volverás a lo mismo una y otra vez. Yo puedo ayudarte a encontrar lo que deseas, pero si no te ayudas a ti misma, en el momento que descubras las verdades no vas a saber qué hacer con ella. - Y qué harías tú? esto es jodidamente difícil- -yo lo haría sufrir tanto que deseara no haber nacido jamás, tu eres de las buenas tontas Carther, que creen que pueden cambiar al mundo, y déjame decirte algo - se inclinó un poco más para acercarse a mí- la gente se aprovecha de personas como tú. - ¿por qué me dices esto?, ¿porque me ayudas? - -Digamos que se la debo a alguien a quien le importas mucho- se levantó de la mesa dejando un billete sobre ella. De inmediato me levante con él, deje dinero sobre la mesa y salí del bar. -Cualquier cosa que pase Carther- coloco su mano en mi hombro inclinándose un poco hacia mí- piensa más con tu cabeza esta vez, recuerda que cuando acaba, solo quedas tu - se apartó y beso mi mejilla-  cuídate, aunque no te agrade, lamento decirte que cuentas conmigo - camino hasta su auto y se subió al para verlo irse. Pase las manos por mi cara pensando en qué demonios iba a hacer, eran cerca de las siete, Carlos debió haberse ido. Camine de vuelta a casa algo despistada, tenía unas ganas enormes de subir a la azotea a ver el atardecer sin pensar en nada, entre a mi piso y saque un suéter, no quería morirme de frio como el otro día. Subí entusiasmada cuando me encontré con Kian parado apoyado contra la baranda, como si supiera que iba a subir. Tenía dos tazas en la mano, se acercó y me entrego una. -El otro día parecías tener mucho frio, asiqué hoy te traje algo de té- me sonrió amablemente, no podía confiar demasiado en Kian y sus intenciones- -No iré a la cama contigo Kian, ¿lo sabes verdad? - reí y tomé un sorbo de té, era justo como me gustaba- -Hieres mis sentimientos Carther - se hizo el ofendido- solo quiero conversar contigo, me gusto poder conversar con alguien a quien no me he tirado, es... agradable poder mirar alguien sin tener que recordar sus caras en la cama- su risa era contagiosa, pero que cosas decía este chico- - ¿Entonces ahora seremos amigos? -reí y me apoyé en la baranda- eres imposible Kian- -Ahora si quieres follar, mi piso está aquí abajo - me guiño el ojo riendo y se enfocó en el atardecer- tienes que disfrutar más la vida guapa, enserio. -Tu sí que la disfrutas eh - rodé los ojos atrayendo su atención- -En este preciso momento lo estoy haciendo-suspiro y tomo un sorbo de té- ¿cómo va tu día? He visto a un chico salir de tu apartamento ¿novio nuevo? - -No. Carlos es mi mejor amigo, nada de eso - mene la cabeza riendo, mientras él sonreía- -Friéndome es la peor de todas - dijo como si le doliera la palabra- -Dudo que tu hayas estado alguna vez en ella- -Te recuerdo que tú me acabas de mandar directo a ella hace unos minutos- -Kian. - dije con todo de advertencia- ¿tu día como estuvo? ¿ cantos vide salivate? -Ojalá hubiera salvado más, había una anciana en el sector de urgencias, la verdad no había mucho que hacer, tenía cáncer terminal, y no soportaría algún tipo de tratamiento, asique solo le dimos calmantes - suspiro cansado- es triste. - Siento escuchar eso -hice una mueca y miré como comenzaba a oscurecer - deberíamos entrar no crees? - ¿estarás aquí mañana? puedo traer chocolate caliente - me mostró las tazas con una sonrisa en el rostro- -lo pensare, te aviso - reí y me abrace a mí misma- gracias por el té y la conversación Kian -Fue un placer Carther - me despedí con la mano y bajé a mi piso, Carlos había ordenado la cocina. Definitivamente mi desorden no le gustaría. Deje las llaves sobre la mesa de la cocina y me encamine a cerrarlas cortinas, estaba bastante cansada y eso que no había hecho nada, ahora es cuando recuerdo a mama diciéndome " no hacer nada también cansa", puede que tenga razón. Apague las luces de la sala y saque un vaso para servirme jugo, a veces despertaba a media noche y un vaso de jugo siempre me era de ayuda contra la sed. Deje todo en orden intentando no arruinar lo que había hecho Carlos y apague las luces. La puerta de mi habitación estaba abierta, recuerdo haberla dejado cerrado cuando salí, de seguro Carlos se metió a sacar algo, aunque era bastante extraño, el siempre respetaba mi espacio. Entre con las luces aun apagadas y dejé mi vaso sobre la mesita de noche, comencé a desvestirme para ir a buscar una camiseta. De pronto unas manos cubrieron mi boca y la puerta se cerró de golpe, intente patalear, pero no la fuerza que tenía el tipo era mayor que la mía, pensar en que me había desvestido frente a él me puso la piel de gallina, ¿quién podía estar tan enfermo como para entrar a mi apartamento de esta manera?
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