Gianna estacionó el auto a las afueras de la casa de Carina. Odiaba la idea de volver a pisar esa casa que por muchos años fue su prisión y Carina su carcelera. No tenía ni un solo recuerdo bueno del lugar, ni una sola sonrisa, solo había dolor y lágrimas. Cerró los ojos, luchando por apartar de su mente los amargos recuerdos. Ya no era la misma de antes. Ahora tenía por quien luchar y lucharía hasta lograr romper las cadenas del pasado y también las cadenas que la ataban a Carina Romano. Respiro profundo antes de bajar del auto, caminó a paso lento hasta llegar a la puerta. Toco el timbre dos veces antes de que esta se abriera de par en par. La chica del servicio desapareció tan rápido como pudo, se lamentó no poder hacer nada por ella, ahora mismo tenía que resolver el asunto más imp

