KAYLINE Me paré frente al espejo, observando a esa chica que me devolvía la mirada. Esa no era yo... o tal vez sí. Tenía que admitirlo: ese maquillaje atrevido, el vestido apretado que gritaba peligro, y esa chispa en los ojos, lista para lo que viniera, eran parte de mí. Una versión de Kayline que no todos conocían, pero que ahí estaba. Pasé las manos por las dagas que llevaba sujetas a mis muslos, y el tacto del metal frío me calmó. Yo era humana al fin y al cabo, pero con esas armas en mis manos... podía enfrentarme a lo que fuera. —¿Ya estás lista? —La voz de Dylan me sacó de mis pensamientos. Me giré hacia él. Con esos jeans negros ajustados y esa camiseta que apenas contenía su pecho, estaba para comérselo. Pero jamás se lo diría. Qué flojera alimentar su ego. —Sí, lista —respon

