DYLAN ―Dylan, ¿En serio estás pensando en esto? Es una locura. La voz de mi madre sonaba tan seria como si estuviera por regañarme, pero no me hizo dudar ni un segundo. Crucé los brazos, y solo me quedé mirándola, esperando una respuesta directa. ―Dime la verdad ―le solté, firme. Ella suspiró, cansada, y se dejó caer en una silla. ―Sí ―dijo al fin, sin rodeos―. Si marcas a Amanda, el vínculo con Kayline se rompe. Pero te lo advierto, mijo... duele. Y no hablo solo de dolor físico. Esa última frase se quedó rondando en mi cabeza como un eco, pero no la dejé notarlo. Asentí, cortante, y me enderecé. ―Gracias, es todo lo que necesitaba saber ―dije, y me di la vuelta sin esperar nada más. Marcar a Amanda era mi única salida. Kayline no me quería, y no tenía por qué obligarla a cargar c

