Ha pasado bastante tiempo desde que salí del infierno donde viví por algunos años, gracias a la ayuda de mi amigo, maestro Héctor, estudie para poder acceder a la beca, hice trabajos de medio tiempo, luego cuando fui mayor de edad ya pude conseguir un mejor empleo, y así poder ir comprando mis cosas para cuando me tocara mi viaje de especialización.
Héctor mi profesor se casó un año después de que me acogió en su casa, su esposo también es un hombre maravilloso, ellos están planeando tener familia pronto por lo que han decidido adoptar, me agrada la idea de que venga una pequeña personita a poner más alegría a esta casa, aunque yo no estaré mucho tiempo aquí, porque he decidido inscribirme en una universidad en los Estados Unidos donde ayudan a muchos buenos alumnos a especializarse, en mi caso mi esfuerzo a valido la pena, pues me aceptaron y en un mes me iré.
Para mí sorpresa mayor, no me iré sola ya que Iván el esposo de Héctor, trabaja de representante de artistas y la nueva plaza que le ha salido de trabajo es precisamente en USA, así que la familia se va completa.
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Ya tengo 24 años, soy profesora de idiomas en una escuela del estado en donde vivimos, ya en unos días me iré a vivir sola, no porque sea una aprovechada no lo había hecho hasta ahora, sino que Héctor e Iván adoptaron a unos hermosos gemelos hace ya 3 años y me quede con ellos para ayudarlos en lo que más pudiera, ellos siempre lo hicieron conmigo así que como ahora los nenes están más grandes las cosas son diferentes.
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Me encanta trabajar con niños pequeños, ellos me llenan de vitalidad, aun hay noche en que las cosas que me pasaron cuando era muy joven vienen a mi mente y me quitan el sueño, trato de sobrellevar la situación, siempre pensando con optimismo, hace un tiempo en una de las visitas a una amiga psicóloga, ella me recomendó que hicieras algunos tipos de terapias, y me han resultado muy favorables.
Además de trabajar en una escuela, también doy clases online de idiomas, fue un proyecto que gracias a la ayuda de Héctor pude llevar a cabo y que ha dado buenos resultados, tengo algunas metas aun, deseo irme a una maestría que se llevara a cabo en una de las mejores universidades en Europa, mi sueño siempre a sido ayudar a los demás y sobre todo estar preparada para impartir esa ayuda.
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Mi día de trabajo había terminado y deseaba salir a caminar y de paso, comprar algunas cosas que me hacían falta, este fin de semana me iría a pasarla con mi hermosa familia, los niños me extrañan y Héctor desea, pero más que todo necesita un tiempito de relax, bueno en este caso necesitan él y su esposo, así que iré y les propondré que vayan de paseo el fin de semana.
A veces las cosas no son como se piensan y resulta que terminan cambiándote todo lo que tenias planeado, eso resultó en mi caso, pues en vez de estar con mis hermosos niños el fin de semana, termine internada en la clínica con una de mis piernas enyesada y uno que otro raspón en mis brazos y un pequeño corte en mi frente, ¿Por qué?
Iba inmersa en mis pensamientos y planes cuando no me di cuenta que al querer atravesar la calle no me percate que el semáforo cambio de color, y aunque el dueño del vehículo freno de contado, eso no evitó que resultara con golpes y una fractura.
Ironía de la vida, siempre recomiendo a mis alumnos a que no se dejen de envolver en sus pensamientos cuando crucen una calle, pues deben estar atentos a los semáforos, y véanme a mí, no hice caso a mis propias palabras.
Él señor dueño del carro se bajo y lejos de ponerse molesto, vi mucha tristeza en su rostro, además de preocupación, me ayudo a ponerme más hacia la acera, y pues de un solo me tomo en sus brazos y me trajo a este hospital, en resumen, se hizo cargo de todos mis gastos y de que tuviera la atención necesaria. Luego de eso se fue, no supe ni siquiera su nombre, pero lo que sin no olvidare es su perfume y su cara, además de su hermosa mirada, aunque mucha tristeza se reflejaba en ella.
Mis queridos amigos llegaron, bueno a aparte de la regañada que recibí de Héctor y de su esposo, por ser descuidada, una de mis compañeras de trabajo y amiga llego también pues el esposo de ella es enfermero de esta clínica y me había reconocido al llegar y pues le dio aviso a su esposa, ella sin más vino a ponerse a las ordenes y preguntarme como podía ayudarme.
El doctor dijo que en los demás análisis no había encontrado ninguna anomalía, que seguramente iba a tener dolor por la fractura que es algo normal, pero que para eso tendré que tomar calmantes, hasta que mi hueso selle, y también que los raspones y el cortesito se sanaran con el paso de los días, que había sido un accidente con suerte, pues si ocurría con el vehículo a mucha velocidad, quizá las cosas hubieran sido super serías.
Ahora obligatoriamente tenía un descanso super extenso, pues no podía asentar la pierna hasta después de tres semanas, contando con que no me doliera nada más, dentro de un mes apenas y podía volver a mi trabajo en la escuela, pero lo bueno que si podía estar sentada y eso me beneficiaba para el otro empleo.
Aun se me venia a la mente, el hombre que me ayudo y me trajo al hospital, debía ser algo super malo lo que le pasó, pues su mirada era de alguien que había y estaba sufriendo muchísimo, no sé porque me dieron unas ganas enormes de querer saber más de él, de tener la oportunidad de ayudarle, así como él lo hizo conmigo.
Al salir de aquí me pondré la meta de saber quien es, porque no se su nombre, pero quizá en la estación de enfermería sepan de quien se trata.