— Ok, Atena, auto diagnóstico, Confirma comando. — Ordena Elizabeth.
— Comando confirmado. — responde ATENA antes de desactivarse y auto escanearse.
Atena logró identificar, cientos y cientos de micro virus, en sus sistemas principales, que la afectaba de una forma micro viral, en resumen, Atena fue envenenada, para que, en sí, no pudiera defender la Mansión, una jugada sucia, a una inteligencia artificial, demostrando que incluso Cyberwor, tenía conocimientos del poder de ATENA.
— Hijos de perra. — dice Atena molesta.
— ¿Qué sucede?
— Esos imbéciles me atacaron con millones de micro virus, virus de computadora, haciendo que mis sistemas entraran en shock y me desactivara por las fallas.
— Mmm ten envenenaron sistemáticamente, para que dejaras de funcionar, por esa razón pudieron entrar a la mansión sin ninguna complicación. — dice Elizabeth al levantar algunos frascos.
— Si, perdón, si no hubiera perdido la razón, habría protegido la mansión. — dice Atena arrepentida y culpable.
— No te preocupes amiga, encontraré la manera de volverles todo lo que me hicieron. — responde Elizabeth con rabia y una sed de venganza.
— Pero…
— El daño esta echo, ahora si me disculpas, iré a bañarme, quiero que órdenes nuevos androides de limpieza y servidumbre y que la mayoría sean mujeres. — ordena Elizabeth al salir de su laboratorio.
— Si señora.
Mientras Elizabeth se estaba preparando para regresar a Cyberwor, Sara por otra parte, tenía problemas con el desayuno, al ser una humana que dependía de los servicios de las máquinas, ella era prácticamente primeriza al preparar unos simples huevos.
— Rayos, supongo que los huevos estrellados, tendrán que ser huevos revueltos con trozos de cascara. — dice Sara.
— Sara, ¿estás bien? — dice Atena al concitarse a la cocina de la mansión.
— ¿Atena? ¿estás aquí?
— Si, tu hermana me logro encender, perdón si no estuve presente, me afectaron con nano virus, pero, ya los eliminé, estoy limpia. — de Atena con buena actitud.
— Me alegra escucharlo, es bueno saber que estas bien. — dice Sara mientras se quema una tostada.
— Si… eh, mejor, descansa, se que tú y elizabeth se quedaron toda la noche limpiando, ordené nuevas unidades que se encargaran de la mansión, no creo que demoren, mientras tanto, yo me encargaré del desayuno, pediré comida a domicilio. — dice Atena con cautela.
— Si, soy pésima cocinando.
Después de que elizabeth se organizará, baja a la cocina, para desayunar, ella tenía hambre y quería probar la “exquisita” comida que su hermana menor estaba preparando.
— Buenos días…
— Hola Elizabeth, ¿quieres comer huevos con cascara y pan quemado? — responde Sara.
— Ehhh…
— Tranquila, la comida no es mortal, aunque, tiene repercusiones fuertes para todo ser viviente que se digne a comer esa cosa. — dice Atena.
— HEYYYY— reacciona Sara ofendida.
— Si, como sea, mejor comeré cereal y leche, en media hora debo irme al edificio. — dice elizabeth al abrir su enorme refrigerador.
— ¿vas a ir al edificio de Cyberwor? ¿estas loca o que te pasa? No viste lo que nos hicieron hace menos de 13 horas. — replica Sara molesta.
— Sé lo que nos hicieron, pero, debo seguir trabajando para ellos, o lo próximo que nos harán, será mil veces peor — afirma elizabeth.
— Debemos llamar a la policía, debemos pedir ayuda. — responde Sara.
— Cyberwor es considerado una amenaza para muchos países y, aun así, no han podido detener a la compañía, ¿Qué crees que puede hacer la policía? — responde Elizabeth al beber del cartón de la leche.
— No lo sé, pero necesitamos escapar, puede venir conmigo a Italia, en mi lujosa casa, estaremos más seguras. — responde Sara con la mano en su pecho.
— HAHAHa, hermanita, esta mansión es considerada un bunker militar, equipe miles de defensas, torretas, lanza misiles, drones, androides de combates y cientos de cosas más, pero, aun así, esta noche lograron entrar, ¿crees que tu casa será más segura ? — responde Elizabeth con total verdad.
— Ella tiene razón Sara, la mansión fue mejorada con armamento militar, además muchos de los cuartos, están blindados en caso de ataque, la mansión es mas segura que muchas otras partes. — responde Atena.
— Pero no esta bien que Elizabeth sea usada por esos locos, debe haber algo que podamos hacer. — dice Sara.
— Si, debe haber algo, pero, por ahora, solo debemos mantenernos fuertes, me ire al trabajo, tú quédate aquí, ATENA te cuidara. — responde Elizabeth al tomar sus cosas y salir de la cocina.
— Todo saldrá bien. Sara. — susurra ATENA.
— si… ¿Qué otra cosa podría pasar? — dice Sara.
De repente, un grupo de robots repartidores, se acercan por la puerta trasera de la mansión y de forma cómica, le dicen a Sara.
— ENTREGA ESPECIAL.