Hace 2 años... Georgia. Yo me consideraba una persona heterosexual y nunca había dudado o sentido atracción por alguien de mí mismo sexo, pero es que ese chico confirmaba que en realidad me gustaban los hombres. Él estudiaba en la misma universidad que yo, y según mi amiga Helen, se llamaba Adam. Adam Frederick. Miré hacia mi lado izquierdo y le sonreí con timidez. Llevaba varios días notando su presencia y no se me hacía indiferente, para nada. Era muy guapo. Sentí como mi corazón comenzaba a amenazar con salirse de mi pecho. Adam estaba viniendo a mí. No supe qué hacer con mis manos, si meterlas en los bolsillos de mi chaqueta o arreglar mi cabello. ¡Diablos! ¿En qué momento me había vuelto una gelatina viviente? —Hola ¿Qué tal? —preguntó con esa linda sonrisa en el rostro. —Hol

