Georgia. Al despertar, tenía claro lo que quería hacer, estaba decidida a ponerle fin al tema de papá. Me levanté e hice mi rutina de aseo personal, luego fui hasta la cocina y preparé mi desayuno. Mamá entró al lugar y trató de sonreír, pero le salió fatal. —Iré a hablar con tía Inés —hablé con una mueca en el rostro y mamá me observó con asombro. —¿Por qué? —preguntó confundida. —Necesito que me explique algunas cosas y dejar mi opinión en claro —murmuré. Ella asintió, pero en el fondo no estaba de acuerdo, su semblante me lo decía. Tomé mi taza de té rápidamente y me despedí de mamá con un beso en la mejilla. (...) Llegué a casa de mi amiga luego de un momento de cuestionarme si efectivamente hacía lo correcto, toqué la puerta con mis nudillos y esperé. La puerta se abrió uno

