Justo hoy era el día, en que cambiaría todo en mi vida y no había nada que pudiera hacer para volver atrás. Era viernes e iba saliendo de clases. Llevaba la prueba que acababa de realizar en mi mano, con la nota más baja de la clase y el solo verla, cómo no le atiné a ninguna respuesta, me hacía enojar y lamentarme por ser tan estúpido. Por raro que parezca, había estudiado. Juan José me había ayudado a repasar durante varios días, pero cuando vi la prueba, me bloqueé y olvidé todo lo que había memorizado. Observé la hoja una vez más y la arrugué enojado, y la aventé lejos. Maldición. -Creo que hizo la prueba más difícil, sólo para fastidiarme.-Me quejé y escuché las risas del niño y de sus irritantes amigos. Íbamos saliendo del salón de clases. -Era obvio que no lo ibas a ganar. Tenía

