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1555 Words

CAPÍTULO 31 ELIJAH DONOVICK Justo allí es cuando me detengo. No puedo recordar el día preciso en el que nos conocimos. Sade ha estado siempre allí, nuestras madres fueron las mejores amigas desde que según palabras de mi mamá, eran las únicas vecinas que no se veían encima del hombro en el acaudalado barrio el cual crecimos. Nuestras familias empezaron a tener contacto, estableciendo un fuerte lazo de amistad difícil de romper. Los padres de Sade fueron quiénes nos tomaron con brazos abiertos sin importar nuestra clase social. En nuestro hogar siempre fuimos juzgados por no venir de una línea casta de gente importante. Mi padre surgió “de la nada” yo, que estuve allí, sé lo que tuvo que hacer para hoy tener su adorado imperio. «¿Usted… la ama?». Sus palabras siguen repitiéndose. Amo

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