CAPÍTULO 61 La voz de mi abuela siempre ha sido fragmento indispensable e inusual de mis lugares seguros, llegando a ser lo único que necesitaba en aquellos momentos en los que llegaba desbordante de lágrimas del instituto debido a las burlas y críticas despectivas que me destrozaban, todo lo que hacía era posar mi cara empapada de lágrimas en su suave hombro y sentir su presencia materna, porque mi abuela es la única madre que he conocido y necesito. Eso era lo que calmaba todo dolor persistente, su presencia me conforta como si recostara mi magullada espalda cansada sobre el colchón elaborado con más meticulosidad del mundo, hecho de plumas y resortes finos, su aroma me es el significado puro de la palabra hogar, su calor y gentileza es todo lo que necesito para completar mi día desgast

