CAPÍTULO 18 Estupefacta ante lo que leo no dejo de ver la supuesta foto romántica, en la cual se ve el gran collar de diamantes brillar, pero son mis ojos los que deslumbran. No tengo palabras ni pensamientos al respecto, sólo la incertidumbre. ¿Cuántas personas habrán leído está noticia falsa? No tuvieron que haber sido muchas personas. Apenas son cien mil me gustan. ¿Cuántas personas hay en la ciudad? —¿Es verdad, recogiste el ramo? —me pregunta apresurada Lyd con emoción. Asiento con la cabeza conmocionada soltando el teléfono en la mesa—. ¡Suenan campanas de boda! —chilla emocionada. Sandra le da un codazo y ella le mira con recelo en respuesta—. ¿Qué? Mi prima recogió un ramo de novias el año pasado y a los tres meses consiguió a su actual esposo. Son tradiciones reales. —¡Lyd! —di

