CAPÍTULO 53 Cuando llego a mi querido escritorio en el que nadie importuna con comportamientos indebidos para un adulto funcional y maduro, casi llevo las manos al cielo en signo de agradecimiento. No tener a personas tóxicas cerca es una brisa fresca con un cálido rayo de sol bañándote en medio de una fría lluvia torrencial estrepitosa. Nico me llama para lo indispensable, pronto se reúne con los de recursos humanos así que me quedo organizando su agenda y finalizando lo que se me atrasó. No paro de sobrepensar qué es lo nuevo que estará inventando Melanie cuando la hora de salida por fin llega, inesperadamente. Ensimismada en el trabajo, mis ojos se van accidentalmente a la hora para encontrarme con la buena de que ya saldré de aquí, soy un manojo de recuerdos viviendo en el pasado de e

