CAPÍTULO 39 —¡¿Yo, enamorarlo?! —chillo, agradecida de no tener un pedazo de carne en camino a masticar, desde luego que se quedaría atorado en mi garganta—. No, no, el señor Donovick no está enamorado de mí. Él me lo ha dicho, no es que sea en serio. ¿Verdad? Para enamorarse se requieren más que comunes noches de sexo apasionado y desenfrenado, él ha de tener eso con más de una mujer. Es un secreto a voces que es un hombre mujeriego, teniendo de amantes a incalculables e inalcanzables mujeres ¿Va a enamorarse de mí, su inexperta e ingenua asistente? Teniendo un mundo de mujeres con las que hacer y deshacer. ¿Por qué yo? Soy humana, además de ello, tengo más inseguridades que una persona común. Jamás he tenido lo que se diga un autoestima decente, que venga un hombre el cual es físicamen

