CAPÍTULO 49 Eso es en lo que él me ha convertido, en los despojos de una persona. Me dijo que me quería a los ojos, sonando lo más sincero que un humano puede sonar. Cómo es que pudo haber sido tan cínico es algo que jamás lograré comprender. Ya no quiero entenderlo, quiero olvidarlo por entero y no tener que luchar contra esto que me hiere tan implacable, sin piedad. —Son de la peor calaña, pueden ser muy de la alta sociedad, como personas no valen nada —asegura Nina, enfurecida hasta los talones. —¿Y sabes por qué me lo pregunto, si fue planeado entre ellos? Porque ella llevaba el mismo vestido que yo, la gran brecha de diferencia es que ella si tenía la talla correcta, y yo lucía como una bolsa apretada. Era un vestido descubierto, apretado al cuerpo, nada parecido a lo que yo usar

