CAPÍTULO 23 —A la fila —es lo único que dice el gigante hombre de la entrada, Ben arruga los labios en una mueca a lo que otro gran guardia se une mirándole retador. —Voy a decir acerca de la horrible atención al cliente —les dice Ben, para irnos al final de la cola, que está muy, muy lejos. —Vamos a entrar el año que viene —chilla Sandra. —No lo puedo creer… ¿Cómo me va a hacer eso? —habla un más que indignado Ben, con la mano en el pecho. —Podemos ir a otra discoteca. ¿Sabes cuántos más hay en la ciudad? —Oh no, eso jamás. Vamos a entrar aquí porque si —se ensaña Ben, a pesar de que la cola no se mueve. Un movimiento raro ocurre, un hombre grande como los cuatro gorilas de la entrada sale, nos divisa con lentitud y esmero, creo estar mal cuando me hace un repaso visual y conversa a

