Anuk. Estábamos por llegar a mi hogar, algunas personas del pueblo nos miraban, podía saber que estaban sorprendidos de la compañía que tenía, quizás sorprendidos no era la palabra, pero tendrían que adaptarse, después de todo yo soy el Alpha. — Alto. —La voz de Vidar llama nuestra atención, se giró al noroeste y olfateo. Debo reconocer que el olfato de los vampiros es mejor que el de los lobos cuando de sangre se trata. — Aysel, está sangrando. —Pude sentir la intención de Fenrir de cambiar al igual que Kio, pero no lo permitiría aquí en el pueblo, los destrozos serían muchos, primero tenía que saber que pasaba. — ¡Nadie se transforma! —Di la orden en modo Alpha, mientras corría en la dirección donde Vidar había olfateado, con ellos siguiéndome, no pasó mucho hasta que capté su aroma

