*** –esuchame Nina, no juegues conmigo… – su rostro estaba muy cerca del mío y sus palabras salían a regañadientes. – yo te ayude, yo te rescate de la calle… ¡y me lo debes! – cuando intente sacarme de su agarre este me tomo con más fuerza. La situación se me salía de las manos, y en un movimiento brusco me pude alejar de él. – escuchame tu a mi Simón– le dije con la sangre hirviendo. – yo no te debo ¡Nada! – le grite, pero no termine de decirlo en cuanto estampo su pesada mano contra mi mejía izquierda. Senti mucho ardor en todo mi rostro. –¡eres una malcriada! – grito. – si quieres irte, vete… esta claro que ya encontraste a un bueno para nada que haga cambiar tus ideales, ¿sabes que es eso Nina? – bufo. – eso es debilidad, y no necesito a nadie como tu en mi negocio – sus palabras

