La ciudad, ahora iluminada por las luces de la noche, se convierte en el escenario de una noche que marcará un punto crucial en la historia de Isabella y Alexander. Después de explorar las tiendas locales y la librería, la pareja decide cenar en un restaurante íntimo con vistas a la ciudad. La ciudad, con sus luces que destellan en la oscuridad, es testigo de este capítulo donde las decisiones importantes y las reflexiones profundas se entrelazan. **Isabella:** (Observando la ciudad desde la ventana) Las luces nocturnas le dan un encanto especial a todo. Me hace pensar en la belleza de las segundas oportunidades. **Alexander:** (Sonríe) Sí, la noche tiene esa magia de ofrecer un lienzo nuevo, ¿no crees? La pareja disfruta de una cena tranquila, aprovechando la atmósfera íntima del resta

