El Rey Harry observó detenidamente a Elizabeth y la costo en el centro de la cama lentamente, se acostó al lado de ella observando.
Elizabeth se encontraba nerviosa con tal posición sin siquiera ser tan directa, su mano acarició el mentón con suavidad para después pasarlo atrás de su oreja mientras se inclinaba para poder hacer contacto con sus labios.
Un beso lento pero con demasiadas emociones entre los dos, que jamás habían experimentado, el destello de ese maldito recuerdo se hizo presente y aunque ella no quería alejarse, no podía hacerle más daño del que le ocasionó esta noche, su actitud agresiva le gano cuando se alejo de él rápidamente.
-Es mi culpa, lo siento-Murmuró el algo asustado.- Si es por lo de antes, no debí decirte esas palabras.-Hizo una pausa-Elizabeth, no quiero ser el motivo para calmar lo que ha pasado, no me acerque a ti esta noche por eso, es nuestra noche de bodas solo que ahora me siento algo solo por que se fue la única persona de mi familia.-Comentó mientras le acariciaba los mechones de su cabello ondulado.
-Tienes que salir, Majestad..-Comentó ella en un impulso por alejarlo mientras le hacía una reverencia.
Ella se sorprendió con su actitud violenta, empezó a destruir todo lo que estaba en su alcance, se había quedado sin palabras, El Príncipe Harry jamás había mostrado una actitud similar, incluso en ocasiones lo incomodaban pero el solo se limitaba a contestar y retirarse de ese lugar, lo único que podía hacer en ese caso era frenarlo para que no se volviera a lastimar.
-Basta.-El agarró una taza de la pequeña mesa que apretaba lentamente mientras hacía muecas de dolor por los vidrios rotos, pero aun así no la soltó, la única manera que pensó Elizabeth era compartir el dolor que sentía, ella era la culpable de todo así que tomo su mano y la puso junto con la de él mientras jadeaba de dolor.
-¡¡¿QUÉ HACES?!!-La mano de el quitó la de Elizabeth con brusquedad.
-No puede lastimarse, Mi Rey-Los pequeños trozos levantados, Elizabeth trataba de acomodar la habitación, el con ira tomó su brazo y la atrajo hacia él.
-Iré por agua tibia y toallas.-Comentó ella saliendo de su agarre.
-Espera.-Su mano quito la mano de Elizabeth de la perilla, la tomó de los hombros y la pego a la puerta-No vuelvas a llamarme así, Elizabeth-Comentó enojado, mientras que su mano caían las gotas de sangre de su herida.
-Sangras-Elizabeth quería tomar su mano pero él la alejó.
-Te dejaré ir, pero tendrás que hacer dos cosas para salir de esta habitación.
-¿Qué? .-Exclamó ella con un pequeño susurro de debilidad por su cercanía.
-No vuelvas a decirme, Mi Rey- Comentó algo rígido.
-¿Acaso eso no es en lo que te convertiste?, la Reina está obligada a seguir a su Rey y brindarle el respeto que se supone que se merece.
-Lo sé, y tú también te convertiste en Reina ,pero cuando tu me lo dices no me gusta, trátame como siempre lo hiciste.-Comentó el con un hilo de voz.
-Jamás, te trate demasiado, jamás tuvimos mucha comunicación, no puedes pedirme que te trate de una manera cercana.
-Solo no me digas así.-Su voz era más dura y desesperada, Elizabeth lo entendía no estaba de humor para que nadie lo cuestionara.
-Esta bien, ahora vuelvo.-Comentó ella mientras me daba vuelta, sus manos agarraron su cintura para apretarla un poco haciéndola jadear.
Elizabeth tapo su boca por aquel ruido inesperado que salió de ella hace un momento, su perfume exquisito al lado de ella y su respiración en su oído que le erizaba la piel en cada suspiro, Elizabeth sin duda tenía que salir de ahí en cambio, él le ganó primero la palabra.
-No salgas así, si no quieres ver morir a los guardias de afuera -Su Agarre era más fuerte.
-Tengo que curarte-insistió ella incapaz de mirarlo.
-Pediré que traigan lo necesario para ti.-Exclamó él mientras la ponía detrás de él y abría la puerta.
-Traigan Toallas y agua tibia, rápido.-Ordenó al guardia.
-Sí Majestad.-El cerró la puerta, su figura por momentos no se podía contemplar por la oscuridad más intensa por la quitada del sol.
-Encenderé algunas velas.-Comento Elizabeth mientras buscaba el incienso.
-No-Exclamó él rápidamente.
-¿Pasa algo?-Exclamó ella extrañada por su petición.
-No quiero que me veas mientras, me derrumbo cada minuto.
-Tu me has visto a mi mientras lo hacía-Elizabeth encendió las velas iluminando la habitación para encontrarse con sus ojos rojos e hinchados y su pálido color débil que se reflejaba en la noche.-Ahora me toca a mi estar contigo.
-¿Por qué eres buena conmigo? .-Exclamó él mientras se acercaba a mi con sus pupilas dilatadas.
"Culpa"
Pensó ella en silencio, estaba convencida que por esta noche trataría de hacerlo sentir mejor.
-Solo quiero verte feliz-Agregó ella.
-Si estas conmigo lo estaré, solo no te vayas si, Elizabeth estoy por tropezar una y otra vez si eso sucede.
-¿Cuántas veces nos relacionamos?-Exclamó Elizabeth confusa por aquellos sentimientos tan rápidos pero tan reales y sinceros por parte de él.-jamás te he visto demasiado, aunque de niños te conocí no crecimos tan cercanos.
-Yo en cambio te he visto toda mi vida, en los bailes, en el pueblo, mientras caminabas, cada paso que dabas yo te seguía...
-Tu me seguías, a todas partes...
-Joder ,se lo enfermo que se escucha, pero no te seguía realmente, daba la casualidad que en donde yo iba tu llegabas.
-¿Cómo es posible eso?-Se cuestionó ella.
-Yo siempre te vi Elizabeth, incluso antes de casarte con él-Su mandíbula se tenso al referirse del Duque Elías.
Elizabeth le daba un poco de nostalgia y se preguntaba, ¿Por qué no lo conocí primero a él?, Si se hubieran encontrado antes ,¿Por qué nunca nos juntó antes el destino?.
La puerta se escuchó detrás de ella, para dejar asomar a la mucama entregando así lo solicitado.
-Puedes retirarte -Comento serio, Elizabeth tomó las toallas mientras las mojaba lentamente.
-Siéntate-El se acercó a la cama mientras le mostraba su mano herida, poco a poco le acercaba la toalla en espera de que se quejara por la enorme herida en su brazo, pero el solo se limitaba a no decir nada.
-¿Acaso no te duele? .-Comentó ella poniéndose la toalla también en su herida.
-Si dejas que una herida superficial te lastime, ¿Cómo piensan enfrentar las heridas del corazón?-Su voz sonaba apagada, quitó la toalla de sus manos y la puso en su herida.
-Siento tu perdida...Harry.-Exclamo ella alejándose mientras ponía las cosas en la mesa.
-Tu no tienes la culpa de lo que pasó con mi padre.-Comentó mientras se volvió a acercar a ella tocándola lentamente.-¿Sabes lo que imagino cada vez que te observo con ese camisón transparente?
-No se lo que piensas-Elizabeth puso sus manos en su cuello mientras acercaba sus labios lentamente-Pero si eso te hace olvidarte de tu dolor.
-No quiero eso-Comentó él mientras se alejaba de repente dejando a Elizabeth atónita por un momento.-¡¿QUÉ DEMONIOS TE PASA,ELIZABETH?!-Su puño lastimado chocaba una y otra vez contra la pared.
-¡¿QUÉ DEMONIOS TE PASA A TI ,HARRY?!-Comentó ella quitando bruscamente su mano lastimada-INTENTO AYUDARTE.
-Con SEXOO, TAL VEZ ESO TE FUNCIONABA CON ELÍAS,PERO CONMIGO NO.-Explotó con ella.
-¿Cómo puedes decir eso?-Elizabeth tapo lentamente su boca sorprendida por aquel comentario fuera de lugar.
-Elizabeth-Comentó el en modo de disculpa.
-Aléjate..-Elizabeth tenía que salir de ahí antes de explotar y que esta conversación llevará a la ruina todos sus planes, giro la perilla abriendo la puerta para irse.
-¡NO PUEDES IRTE!-Se acercó a la puerta tratando de cerrarla.-¡ES UNA ORDEN DE TU REY.¿VAS A DESAFIARLA?!.-Elizabeth miró sus ojos para encontrarse con la misma mirada que el Duque Elías le había puesto, y aunque ya se había acostumbrado a la de él , le dolía que él la mirara de esa manera y ni siquiera sabia por que.
-¡TU NO PUEDES ORDENARME NADA, CUANDO LE SALVE LA VIDA AL DIFUNTO REY SE ME OTORGÓ NO SOLO UN PUESTO NI TÍTULO SI NO PODER !-Elizabeth no podía gritar para la parte que venía, así que trago saliva mientras pasaba su coraje para hablar tranquilamente aunque su mirada se encontraba turbia y desafiante.-Ese poder me permitió tener el mismo rango que el Rey y pasar incluso por ti, ya no volveré a seguir la orden de ningún hombre.
-¿Qué te hace pensar que no haré nada al respecto?-Comentó desafiante.
-Por que esa orden fue la última que dio tu padre en relación conmigo, se que no harías nada por que es lo que le debes a tu padre ahora que está muerto por no poder protegerlo.
-¡Vete!- Comentó el en un susurro mientras le quitaba del agarre
Elizabeth abría completamente la puerta para poder salir corriendo, volteó rápidamente detrás de ella, el destello del Príncipe Harry volviendo a tirar todo a su paso antes de que la puerta cubriera su figura se quebró por completo.