-Elizabeth...-Exclamó el Rey Eduardo-Lo lamento.
-Ahora no es tiempo de lamentarse.-Comento Elizabeth observando a su padre.
-Elizabeth...tanto tiempo.- Exclamó su padre algo malgastado por los empujones que le dieron aquellos guardias , sus manos estaban marcadas por las enormes cadenas que tenia, pero un así con todo eso su tono de soberbia y en su rencor en sus piulas era evidente.
-Padre-Exclamo ella.
-¿Por qué tanta rudeza por parte de la realeza?¿A que debo este honor, querida hija?.-Trato de levantarse pero Elizabeth lo sostuvo del hombre para mantenerlo en el suelo.
-No te preocupes todavía no te hemos tratado como te mereces, espera falta poco.- Comento en tono enojada.
-He hecho todo por ti y ahora ¿Así me agradeces?-dijo irónicamente.
-¿Todo?¿Alguna vez me preguntaste si quería?-Cuestión con rabia.
-Era por tu bien.-Afirmo sin voltear.
-Y MIRA QUE PASO POR ESO.-Arrojo ella con ira mientras sostenía su mano en su vientre.
-Claro, Culpa a tu padre-Agrego con seriedad-Lamento lo de tu hijo.
-¿LO LAMENTAS?-Dijo enojada.
-Elizabeth, tranquila-Exclamó el Príncipe Harry tratando de detenerla.
-Ahora no Príncipe Harry.-Comento Elizabeth sin mirarlo.
-Tu la invitaste a ser esto verdad-Espetó el Príncipe Harry Enojado mientras fulminaba al Príncipe Henry.
-Ella tiene que hacer pagar a quien lastimó a su hijo-Contraataco el Príncipe Harry indiferente.
- Tu solo usas su dolor para que se vuelva como tú, Ocupas a alguien de Ledoux para ejecutar el plan de tu padre.-Afirmo.
- No deberías preocuparte por el Rey ahora.-Comento con una mirada oscura.
-¡Basta los dos!-Dijo Elizabeth enojada.-interfieren con lo que hago.
-Vaya, pero si mi hija cuenta con dos aliados poderosos.-Elizabeth estaba apunto de perder la cabeza por como su padre se atrevía hablar como si no hubiera pasado nada, aun así trato de respirar para no hacer las cosas precipitadamente.
-Silencio.-Volvió advertir.
-No me lo tomes mal , pero sabemos que gracias a que perdiste el hijo del Duque Elías, ahora serás la próxima emperatriz del sur o del norte depende de tu respuesta por supuesto.
-¿Por eso mandaste las galletas?¿Ese no es un truco barato?-indago ella mientras sentía como su corazón se oprimía para no salir llorando de la habitación.
-¿Cuales galletas?-Pregunto confundido.
-¿Ahora no sabes?-Elizabeth lo agarro del cuello con desesperación.
-¿Piensas que yo planee eso?-Comento incrédulo - Pero si aun con lo que te diga no confiaras en tu padre entonces puedo decirte que si con eso tendrías un mejor futuro las hubiera mandado yo.
-Ya veo....¿Acaso no tienes miedo?¿Decir esto delante de la próxima emperatriz?- Comento ella.
-Sabemos que ser mala no está en tu naturaleza hija.-Comento con una sonrisa ligera-Eres demasiado débil.
-¿Sabes por qué existen los villanos?-Comento Elizabeth acercándose a su oído-Porque los héroes siempre quieren llevarse la atención de la historia.
-¡¿Y qué harás? Después de todo soy tu padre, jamás has hecho nada, siempre estuviste en mi sombra!¿Ahora quieres ser la villana?
-¿Te acuerdas de la última noche de mi madre?- Exclamo seria mientras usaba su debilidad.
Elizabeth sabia que para su próximo movimiento no podía encontrarse en la misma habitación que el Rey, tendría que pedir aprobación para a hacerlo, para ese entonces ella quería sentir como era tener un nivel de poder inimaginable, subió las enormes escaleras del trono sus ojos se encontraron con el Rey.
El se levantó del trono entendiendo su referencia por aquellas mirada fulminante.
-¿POR QUE LA SACAS A ELLA?-Comento después de mirar como su majestad se marchaba de la sala del trono.
-¿A quién viste en su charco de sangre esa noche padre?-Exclamo ella sentándose en el trono.
-¡¿CÓMO TE ATREVES A SENTARTE EN EL TRONO DE SU MAJESTAD?!
-Su Majestad no tiene problemas con eso-Afirmo ella.
-Elizabeth ¿Qué hiciste esa noche?-Dijo su Padre desesperado.
-Te diré lo que siempre quisiste escuchar.-dijo mientras se formaba una sonrisa lentamente en su rostro.-Esa noche maté a mi madre.
-¡NOO!-Dijo mientras ponía resistencia una vez que los guardias lo agarraron -Tu eres buena....Tú cara...tus...acciones...
-Siempre me trataste como si no valiera absolutamente nada, prefieres a mi madre, mientras a mi me alejabas a cada oportunidad.
-Eres una Maldita-Exclamó entre dientes.
-Lo se-dijo ella sonriendo.
-Ahora tienes poder ¿sabes que se acabara verdad?..-Contestó en tono burlón.- Este Reino te dará la espalda.
- Tengo otros 3 a los cuales recurrir, no deberías preocuparte por eso.
-Para mi estas muerta.-dijo enojado-¿Ahora qué harás? No puedes matar a tu padre.
-Mate a mi madre, ¿Qué crees que te pasará a ti?
-!QUIERES QUE TE DIGA ENTONCES LO QUE QUIERES OIR,YO MATÉ A TU HIJO!-Exclamó a carcajadas mientras Elizabeth sentía la furia y la ganaba por su tono burlón.
-!!GUARDIAS!!-Ordeno con autoridad.
-Princesa-Comentaron unánimes.
-Mátenlo ,pero antes asegúrese de que sufra.-Exclamo para levantarse del trono.
-¿COMO PUEDES HACERLO ESTO A TU PADRE?TU NO ERES ASI,NO ERES UNA VILLANA.
-Ahora lo soy...- retirándose del salón.
El silencio era tan largo que Elizabeth podía sentir los mismas latidas de su corazón, quería llorar por su puesto se había enterado que su padre realmente era culpable, aquel que un día por fin la había aprobado le dio la espalda sin ningún remordimiento pero no podía hacerlo aquí ni cuando el Príncipe Henry y Harry la seguían en los pasillos con expresión confundida como si quisieran saber algo.
-¿Por qué están tan callados?-Hablo Elizabeth frenando de repente.
-No tengo nada que decir...-Afirmo el Príncipe Henry.
-Supongo que yo tampoco...-Lo siguió El Príncipe Harry.
-¿Creen que asesiné a mi propia madre?- Comento con voz irónica observando por fin sus rostros.
-¿Acaso lo hiciste?-dijo el Príncipe Harry con un tono decepcionado.
-¿Crees que soy esa persona?-El Príncipe Harry solo guardo silencio, Elizabeth por primera vez sintió un pequeño dolor en el pecho.
-Solo tienes que contestar...-Cuestiono mas serio.
-No lo hiciste.-Exclamó el Príncipe Henry.
-¿Acaso crees que no puedo matar a nadie?-Fulmino con la mirada.
-Se que puedes, pero no lo hiciste.-Comento con seguridad.
¿Cómo estás tan seguro?-Cuestiono ella mas curiosa.
-Por que confío en ti.-Aclaro la garganta como si no quisiera admitirlo.
-Si solo pensaras como el, Príncipe Harry.-Exclamo ella mientras seguía en los pasillos.
-Elizabeth..-Llamo el con lamento.
-No lo hice-Exclamo al fin seria, Elizabeth dejo soltar un pequeño suspiro-Solo lo comente para sacar la verdad a mi padre.
-¿Confió en ti?- Comento el Príncipe Harry mientras se dirigía irritado a Henry.
-¿Qué?- Contestó indiferente.
-¿Qué fue eso que dijiste hace un momento?.
- ¿Empezarán otra vez?-Comento ella irritada.
-Confío en ella Harry, eso mencione solamente.- Exclamo serio.-No se te olvide por que he venido aquí, aparte de negocios.
-Cállate- Harry Exclamó con una mirada de angustia.
- ¿ A que te refieres?-Interrumpió ella- Con que no solo has venido por negocios.
-No te interesa saberlo- Comentó mientras me sostenía del brazo mientras le advertía.
-¡ Suéltala Henry!- Comentó el Príncipe Harry furioso.
-Suéltame- Exclamó ella enojada mientras el lentamente la soltaba.
- No le hago caso a nadie, que no se les olvide a los dos.- Espeto molesto-¿Te enamoraste de ella?
-Lo estoy, siempre lo estuve, desde que se caso con Elías.- Exclamó el Príncipe Harry dejando a Elizabeth helada por aquella confesión.
-Ya veo.-No pregunto mas.
-¿ Y tu que sientes por ella?- Espetó el Príncipe Harry molesto,-Aunque para ser verdad sería raro viniendo de ti.
-¿Por qué sería raro?- Comentó irritado.
-Hablamos del Príncipe Henry, el que piensa que el amor solo ocasiona desgracia, jamás te interesas por ninguna mujer sentimentalmente solo quieres sexo.
-Sigo pensando eso.- Contestó cortante- Solo quiero que ella no se deje de nadie, no es nada más que eso.
-¿Acaso Elizabeth es parte de tu lista? porque ella no es de esas mujeres.
-Lo sé Harry, no ocupo que me lo digas.
-Se les olvida que estoy presente, caballeros.- Exclamo ella Seria- Ahora si me disculpan ocupó una audiencia con el Rey- Exclamo mientras los dejaba en los pasillos y regresaba al trono.
El Rey Eduardo para ese entonces ya estaba esperando a Elizabeth en su oficina.
-¿Entonces dime, Has decidido sacar a tu demonio?-Dijo mientras se sentaba en su escritorio.
-Advertí que no querrían conocer a mis demonios, ahora ellos se encargan de arrastrarlos al infierno a cada uno que se atrevió atacarme.
-Te escucho mi niña ¿Qué quieres que haga por ti?.-Declaro El Rey como si se tratara de dar un premio a su querida hija.
- Quiero tu puesto-Declaro Elizabeth sin pensarlo- Yo soy la que tiene que estar en ese trono sentada.