Todo el castillo estaba en total tranquilidad, solo al fondo se podía escuchar los gruñidos del Príncipe Henry.
-¿Que ese tema tan importante que desea informarme?-Comento amenazante pero no podía darse el lujo de retroceder, el tenia curiosidad sobre ese tema tan importante que su Majestad quería discutir con el.
-Mi hijo se casa en 3 días, Henry.-Comentó el Firme.
-Eso es algo que todo el mundo al parecer lo sabe, ¿Cuál es su punto de esta conversación?- Comentó el algo irritado.
-¿Qué sientes? ¿por Elizabeth?-Cuestiono con tranquilidad.
-¿Acaso tiene miedo de que pase algo?-Evitó la pregunta.
-Comento por que mi hijo la ama, solo quiero que ellos sean felices, Henry tú jamás has tenido relaciones y no te interesan lo sabemos, no quiero que Elizabeth salga herida, mira lo que paso con mi hijo no quiero que vuelva a pasar algo como eso.
-Usted lo ha dicho mejor que nadie-Comento serio.
-Solo te pido que pienses las cosas antes de actuar.-El Rey hizo una pequeña pausa-Solo que a veces actúas de una manera diferente.
-¿A que te refieres?-Comentó el tan intrigado y confundido como el Rey Eduardo.
-Creo que ni tú puedes darte cuenta de esa situación.
-¿Por qué se preocupa tanto por Elizabeth?-Cambió radicalmente de tema
-Forma parte de la vida de mis hijos.-Comentó neutral.
-NO, esto es más, hay una razón válida para que haga esto, un Rey no sacrificaría su Reino a cualquier mujer y menos en esta época que está sobrevalorada.- Espeto el intrigado, Elizabeth no era de Reputación tan valiosa .-A no ser que sea su hija.
-Ten cuidado de no crear rumores que no son ciertos.-Comento con una tono más rudo, tomó su brazo con algo de presión, el apartó la mano con desprecio.
-Dígame la verdadera razón.-Insistió
-No puedo.-Comentó evitando la mirada.
-¿Promesa?-Saco el sin pensar, solo pudo pensar en algo como eso, y si no era algo así entonces sería algo más serio-¿Elizabeth es una promesa que hizo?.
-¿Quién te lo dijo?-El Rey Eduardo abrió los ojos con sorpresa,
-Era una teoría ,pero acaba de confirmarlo, la verdadera pregunta es ¿A su padre o madre?
-A los dos.-Declaro.
-Su padre era cruel con ella y ambicioso, ¿Cómo es que le pidió ese favor? -Cuestionó el extrañado.
-Ese es el problema-El Rey hizo un suspiro largo - Él no era su padre.
-Espera ¿que? -Exclamó sorprendido.
-Como oíste, Elizabeth, no es hija de ese hombre, Henry.-Replicó algo más serio.
-Eso explica por que mato a ese hombre.-Soltó sin pensar.
-De hecho no lo explica, ella no sabe-Comentó El Rey algo pensativo.
-¿Por qué no se la ha dicho?-Dijo él.
-No puedo, después de su boda lo haré.-Comentó serio.
.¿Quiénes son sus padres?- Exclamó él con más intensidad.
-Por eso quería hablar contigo a solas-Agregó.- El Reino del Este y Oeste quieren atacar.
-¿Que tiene que ver Elizabeth con eso?-Comentó confundido.
-Elizabeth era la hija del Rey Felipe del Reino del Este y la Reina Celeste del Reino del Oeste.
-¿QUE?- El Príncipe Henry tenso la mandíbula, sabía lo que significaba eso, no terminaría bien para ninguno de los dos.
-Una madrugada mis guardias la encontraron en las puertas del castillo con dos cartas, nadie sabe qué fue lo que pasó aunque hay ciertos rumores, solo se que la persona que la trajo aquí sabía que la Princesa corría terrible peligro.
-Conozco esa historia...A los Reyes se les encontró sin vida en el bosque junto con su carruaje, según decían nadie encontró el culpable.
-Es correcto, aunque tu padre y yo sabíamos quién era.
-¿Quién era ese hombre?-Comentó insistente.
-Su Hermano.-Comentó en un susurro.
-¿Habla del actual Rey?
-si.-Afirmo.
-El actual Rey de los dos Reinos, Stefan,- Hizo una pausa - Es en efecto el Tío legitimo Elizabeth
-¿Por qué quiere atacar?
-Se dice que territorio, pero se su verdadera razón, es Elizabeth
-¿Por qué la quiere a ella?-Comentó con la mandíbula tensa.
-Ella es la primera es la sucesión, Elizabeth por derecho es la heredera del Reino de Terca y Tanalar.
-Ella no está preparada para todo esto, acaba de sufrir una perdida.-el comentó caminando de un lado a otro, estaba inestable, en cierta forma no sabia que hacer por ella y eso le hacía molestar.
-Por eso te lo digo a ti, nadie más sabe de esto Henry ni siquiera mis hijos, pero tu Reino puede ayudarnos.
-¿Sabe que puedo usar esto en tu contra verdad?-Comentó enojado.
-Lo se, se a que te mando tu padre.-Replicó con tranquilidad que hasta el Principe Henry realmente dudaba que supiera la verdadera razón de su visita a Ledoux.
-¿De qué habla?-Se hizo el desentendido.
- Se que quieres matarme, Henry, por la muerte de tu madre.- Comentó el Rey Eduardo calmado.
- ¡¿Tú la mataste?! - Comentó el perdiendo un poco el control.
-No-Espeto serio.- Yo no la mate, son calamidades en contra mía, que puso Stefan, él me amenazó hace tiempo para entregarle a Elizabeth y cuando le comente que no tenía nada que ver, de alguna manera envenenó a mi esposa, Stefan esa noche mata a mi esposa.
- ¿Qué estás diciendo?- Espeto furioso.
- Escucha con atención sé que te preguntas por que hasta ahora reveló esto, pero ya es tiempo de irme, no me queda mucho tiempo, Yo moriré.
- ¿ Cómo puedes mantener esa postura de tranquilidad? Cuando te diriges a tu propia muerte.
- Porque yo no quiero morir, pero debo hacerlo.- Se a sincero.
- ¿De qué hablas?.- Pregunto aun sin poder creer como podia tener esa cara sin alguna expresion.
- Elizabeth-Pauso con la cabeza abajo-Me matará.
- Ella jamás mataría a nadie- Espeto el con cierta burla.
-Tu debes apoyarla cuando eso pase, Henry- Espetó con una cierta sonrisa.
-Si tu realmente no mataste a mi madre, ¿Sabes quien lo hizo?-Comentó con algo de decepción.
-¿Por que estas decepcionado?,¿ Acaso realmente querías matarme?
-No es eso-Comentó el dando la vuelta, no dejaría que el Rey que toda su vida odio por algo que tal vez no cometió lo mirara en ese estado tan inseguro y frágil.-Solo que tenia a alguien con quien sacar la frustración de su muerte, conociendo al culpable no me sentiría tan desesperado he inútil por querer encontrarlo, evite tanto ese que cuando ese rumor de que tu la mataste llego a mi un cierto sentimiento de alegría me invadió.
-Eso suena algo turbio-Soltó El Rey Eduardo con una ligera sonrisa.
-¿Estás seguro que no tienes otra opción?-Comentó el algo lamentable.
-¿No me digas que me has agarrado afecto?-Exclamó el Rey con cierta ironía.
-Por supuesto que no-Comentó Henry a la defensiva.
-Me alegra en todo caso.
-Solo que me alegra saber que antes de que te vayas este tema entre nosotros, mi resentimiento hacia ti, se allá aclarado.
-Incluso aunque no lo vieras de esa manera y me alejabas, eras un hijo para mi también, Henry trató numerosas veces de ir a tu lado pero creo que una parte de ti siempre piensa que es por culpa.
-Me gustaría tener esa misma cercanía con mi padre.-Se sincero al fin con un nudo en la garganta.-Eso es algo que siempre le envidié a Harry.
-Mi hijo tienes cosas que tu no tienes , pero tu tienes cosas que él jamás podrá tener.
-Tal vez si no estuviéramos en esa situación, podríamos habernos llevado bien, pero me tocó tener un papel que no me gusto pero tenía y tengo que cumplir.
-Mírate ahora Henry, no te canses de decir que no tienes sentimientos y que no hay nadie que pueda ocupar tu oscuro corazón, pero en mi punto de vista solo eres alguien que en este momento está asustado.
-Eso no quiere decir que puedan lastimarme tan fácil.
-Es al contrario, Tu eres alguien que intenta esconder su verdadera cara para no tener que lamentarse jamás, pero también sé que si alguien llega a destruir esa pequeña faceta tuya tú podrías a llegar el hombre mas cruel que allá existido en los cuatro Reinos.
-Suena bien para mi-Saco una risa incrédula.
-Tal vez Elizabeth no lo mire de esa manera.
-¿Por qué todo siempre gira alrededor de ella?.-Comentó frustrado.
-No es ella, Eres tú quien siempre giras a su alrededor.
-De todos modos ella estará con tu hijo.-el entrecerró los ojos con cierta molestia pero no dijo nada, más bien lo volvió a reprimir.
-Henry, este es el camino que ella debe tomar, no es que quiera que esté con mi hijo a la fuerza pero debes saber que hice una promesa.
-¿Acaso esto le dará felicidad?-Declaro algo molesto.-Si ella se casa con él no será feliz en absoluto, hiciste una promesa.
-Concuerdo contigo en lo que piensas, pero prometí que la protegería no que me encargaría de su felicidad, eso es algo que nadie puede hacerlo, encargarse ese es trabajo de ella.
-Es algo tarde-Comentó el algo cansado por aquella conversación, antes de perderse en las sombras del castillo la voz del Rey Eduardo lo paró.
-Ve con ella-Declaró con un suspiro-Solo por esta noche dejaré que estés a su lado si ella lo permite.
El Príncipe Henry no contesto nada solo se limitó a quedarse de pie unos segundos y no pensó dos veces cuando se encontraba cerca de su puerta, giro la chapa pero la voz de Harry lo paró de repente, estaba a punto de salir de ahí por la impotencia de saber, ¿Qué hacía realmente a estas horas en su habitación?, pero su curiosidad de saber de que estaban conversando pudo más ahora.
-No contestaras....-Se escuchó del otro lado de la puerta, hubo un silencio corto.
-Eso es algo que me toma por sorpresa que me cuestiones.-Declaró Elizabeth con cierto enojo.-No siento nada por nadie, te he dicho que eso retrasaría mis planes.
Incapaz de aguantar un solo segundo, el abrió la puerta de golpe, Elizabeth se paro de la esquina de la cama con una mirada de asombro y con algo de rubor en sus mejillas, en cambio la mirada penetrante del Príncipe Harry sacudía toda la habitación,
-Elizabeth-Replicó él con un abrazo, Elizabeth se quedó quieta sin poder reaccionar en ese estado y más con aquellas palabras que el la presionaba tanto en comentar.
-Alteza..-Declaró ella correspondiendo el abrazo.