El viernes ha llegado. La semana ha pasado como una brisa; algo ligera, fugaz y casi imperceptible. Las cosas han marchado; a su modo, pero han marchado. Estuve más intranquila que de costumbre. Nerviosa, cada vez que terminaba de hablar con David. Y también inquieta, porque he notado un radical cambio Nicolas. De mal humor, gruñón, callado, pensativo; así estuvo desde el martes hasta ayer en la noche. Hoy no fue a la oficina y puedo adivinar la razón. Rafael. Estoy segura de que su permanente estado de alarma, lo convenció de avisar, que en un momento crucial no estará presente. Imagino que ésta es la causa de su cambio de actitud para con todos, pero especialmente conmigo. Un chico distante a veces, incluso frío y reticente cuando he querido besarlo o abrazarlo. Si supi

