El silencio que envuelve el interior de mi automóvil es incómodo, tan tenso que se podría cortar con una tijera. Apenas culminó mi horario en la oficina salí de la empresa, y conduje lo más rápido que pude hasta el colegio de mis hermanos. En vez de cuatro en punto, me fui y cuarto, llegué casi y media al instituto, y he soportado el viaje entero de regreso a casa con Liam malhumorado, bufando y haciendo gestos de reprobación; gestos que me dan ganas de borrárselos de un cachetazo. Al fin y al cabo, Nicolas no me dijo nada en concreto; nada de lo que necesito saber y eso me tiene la cabeza vuelta un lío. Sólo mencionó que su estrategia demandará más tiempo del esperado y eso indudablemente me preocupa. Me preocupa la quietud de Natasha después de lo que le hizo a Ámbar, o que Rafae

