Santos Desde que inició el fin de semana la tensión se fue formando entre nosotros y era sin duda el fin de nuestro convenio. Y lo quería proponerle a mi pulga algo, pero no sé si le agrade. Sin embargo, era de la manera en como yo me sentía cómodo. Le había dado vueltas y vueltas a la situación y no podía animarme a decirle a María Constanza mi sentir. —Vaya, te veo peor que yo, y eso que tienes a tu mujer a tu lado. —No es mi mujer, hasta ayer fue mi novia. Le respondí a Guillermo, quien cerró la puerta de la oficina. Puso a un lado su portacomidas, al no estar Natalia mi pulga le envió el almuerzo hoy. —Dile a Maco que cocina como los dioses. Al mediodía me había escrito para decirme que su amigo la había dejado en el apartamento, ya terminó clases y eso solo significa que se que

