Guillermo Mañana era mi vuelo en la noche, hoy sería mi despedida de la empresa en la que estuve, tan solo unos meses. En la noche será la celebración aquí mismo, terminé de entregarle los planos a Santos, quien en esta semana parecía un zombi, no se había quitado la barba y era evidente que en su soledad se martirizaba. He hablado con mi esposa y me dice que la actitud de Maco era muy diferente, se ha involucrado en todo lo concerniente a la boda, retomó su vida como si nada hubiera pasado, aunque sus ojos en la mañana demostraban rasgos de llanto. Era evidente lo fuerte que era esa pequeña y nos daba un ejemplo de superación admirable. Ella dio todo de su parte y si no fue suficiente, se hizo a un lado y continuó con la frente en alto. Sin embargo, mi amigo era quien llevaba la peor

