Santos Una vez ingresé supuse que María Constanza se arreglaba y César se había instalado en la cocina para comer con jugo las galletas hechas por su hija, mientras yo metí en el álbum las fotos de las tres mujeres que hacían falta. A Naty la puse en la parte de; mi mejor amiga, a mi secretaria en donde decía, abuela. Eso era doña Lolita, una abuelita un tanto intensa, pero leal hasta la muerte y a la que también le permitía orientarme. Y en un lugar en blanco, sin darle etiqueta alguna, puse a mi pulga. Cerré el álbum, fui a la cocina para ayudarle a César a comer las galletas, pero yo lo hice con un poco de yogur. —Ya es la edad, pero los lácteos me dan reflujo. —solté la carcajada. —Guille nos tiene una gran noticia y quiere celebrar eso. —envió un mensaje. Tomé otra galleta, César

