María Constanza Ya pasó la semana de incapacidad, pero aun la raspadura se veía horrible, la única diferencia era que ya no tenía la pierna, ni la rodilla hinchada. Santos me llevaba y Bryon me traía en la tarde si él no alcanzaba a buscarme. Hasta ahora no sé qué pensar ante su comportamiento, Naty dice que él jamás lo había hecho, y muy seguro lo hacía por el respeto a mis padres. Y para colmo, hoy por estar de terca, me resbalé en la piscina y lastimé de nuevo, no he podido hacer la cena, gracias a Dios él no ha llegado de su trabajo, me ve con la rodilla llena de sangre y va a regañarme de nuevo. —comencé a limpiar mi pierna de la escandalosa sangre. Me perdí en mis pensamientos analizando en lo que había pasado desde que llegué. Como su extraña actitud de chatear conmigo, así sea

