Capítulo 54 - La tristeza de un sepelio

1739 Words

El silencio reinaba en el velorio, nadie dijo nada, pero Fernanda y las otras damas se acercaron a Blanca. —Definitivamente, fuiste la perdición de mi sobrino. —Yo sé tantas cosas de ustedes, y jamás se las dije a Deacon. Porque no quería dañarle la imagen que él tenía. Por eso les pido, por la memoria de mi marido, absténganse de hablarme o se larga. —Deacon es un Katsaros, las tradiciones de nuestra familia las mantendrá. —Eso lo sabremos en el testamento. —volvió a intervenir Zabat. Dorsiana —Así se llamaba la momia uno—. No puedo creer que solo te importe la fortuna de tu sobrino, ¿hasta en esto te dejaste llevar por el vividor de tu marido? ¡Mira a tu sobrino! Ni siquiera te has acercado a su ataúd y ¿estás reclamando lo que aún no sabes si te corresponde? —Era cierto, solo vino

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD