Todas mis amigas se quedaron en silencio, por la hora siguiente a la desenmascarada de Julieta, escucharon mi relato, mi noviazgo oculto ante ellos por petición de David, lo que pasó, las decisiones tomadas, el tiempo que lo esperé, y el volverlo a ver cuando supe del secuestro de Maju. Me había tomado toda el agua solicitada, más la botella de agua de Patricia. No me gustaba hablar del pasado, no quería pensar en nada, me había obligado a decirme mil veces que era una mujer con feliz matrimonio, no tenía por qué pensar en otro hombre. —Voy a bombardearte a preguntas. —dijo Fernanda—. Pide otra botella con agua. —Primero, —miré a Maju, había intervenido en la conversación—. Perdóname, amiga, cuando hablamos te dije la verdad, no fue como tal un beso, pero en el ángulo de donde nos vist

