Blanca bajó la mirada, una vez la vi ingresar me giré. El desagradable hombre tenía a una mujer a su lado. Hablé en griego. —Señorita, si no quiere ser arrastrada, puede retirarse del brazo de este don nadie. —miré a Athan. —Es uno de los dueños de los hoteles. —No es nadie, no quiero ser un patán con usted. Pero si no se retira en uno, dos… La mujer vio la determinación en mí y una vez se hizo a un lado le estampé el puño en la nariz reventándosela. Lo agarré de la camisa a la que le habían caído gotas de sangre. » Una palabra ofensiva hacia la señora Katsaros y no te quedarán dientes. Ya deberías de entender que frente a mí no puedes ofender a una dama, ¿no fue suficiente con el dinero que le pagaste a la señorita Senna por tu abuso y la orden del juez? —Vi miedo en los ojos—. Solo

