CAPÍTULO TRES

1336 Words
CAPÍTULO TRES —¿Entonces sigues con la idea de servir pollo? Fue una pregunta inocente, pero igual esa pregunta irritaba mucho a Chloe. Ella se mordió un poco los labios para evitar que se le escapara una respuesta maliciosa. Sally Brennan, la madre de Steven, estaba sentada frente a ella con una sonrisa perfecta en su rostro envejecido. —Sí, mamá —dijo Steven—. Es comida… y es comida que probablemente ni siquiera comeré por los nervios. Si alguien quiere quejarse de la comida de mi boda, puede irse. Quizás puedan pasar a comprar tacos camino a casa. Chloe apretó la mano de Steven debajo de la mesa. Al parecer él se había percatado de que estaba incómoda. Steven casi nunca se enfrentaba a su madre, pero cuando lo hacía parecía un héroe. —Esa no es una actitud muy amable —dijo Sally. —Steven tiene razón —dijo Wayne Brennan, el padre de Steven, desde el otro extremo de la mesa. La copa de vino a su lado estaba vacía por tercera vez, y ya estaba tratando de alcanzar la botella de vino tinto que estaba en el medio de la mesa para servirse otro trago—. Honestamente, a nadie le importa un bledo la comida en una boda. Lo que le importa a todo el mundo es la bebida. Y tendremos barra libre, así que… Dejaron la conversación inconclusa, la mirada amarga en el rostro de Sally dejaba en claro que no le agradaba nada que hubieran elegido servir pollo. Pero eso no era nada nuevo. No había estado de acuerdo con ninguna de las decisiones que Chloe y Steven habían tomado. Y nunca dejaba de recordarles disimuladamente quién estaba pagando por la boda. Pinecrest no era simplemente el antiguo hogar de Chloe, también era el hogar de los padres de Steven. Ellos se habían mudado allí hace cinco años, técnicamente a las afueras de Pinecrest a un pueblo pequeño llamado Elon. Además del trabajo de Steven, esa había sido una de las razones por las cuales Chloe y Steven habían decidido mudarse a Pinecrest. Steven trabajaba como desarrollador de software para una contratista del gobierno y le habían ofrecido un puesto demasiado bueno como para rechazarlo. En cuanto a Chloe, actualmente estaba haciendo una pasantía en el FBI mientras terminaba su maestría en justicia penal. Y lo mejor de todo era lo cerca que quedaba Pinecrest de la sede del FBI en Baltimore. Sin embargo, Chloe ya se estaba arrepintiendo de vivir tan cerca de los padres de Steven. Wayne casi siempre se portaba bien. Pero Sally Brennan era, por decirlo suavemente, una perra arrogante a quien le gustaba meterse en donde nadie la estaba llamando. Los Brennan, como pareja, eran bastante agradables. Ambos estaban jubilados, tenían un buen pasar económico y eran bastante felices. Pero también mimaban demasiado a Steven. Steven le había admitido a Chloe muchas veces que sus padres lo habían consentido mucho ya que era hijo único. Incluso ahora que él tenía veintiocho años, lo seguían tratando como a un niñito. Sus padres simplemente lo sobreprotegían mucho. Esa era la razón principal por la que Chloe sufría cada vez que querían hablar de la boda. Y lo peor del caso era que querían hacerlo cenando juntos. Sally no había perdido tiempo en hablar de qué servirían de comida en la boda. —¿Qué tal la casa? —preguntó Wayne, tan ansioso como Chloe de cambiar de tema. —Es genial —dijo Chloe—. Terminaremos de desempacar dentro de unos días. —Y oigan esto… una compañera de secundaria de Chloe vive a dos casas de la nuestra. ¿No es increíble? —dijo Steven. —Tal vez no es tan increíble —dijo Wayne—. Este pueblo es demasiado pequeño. Es inevitable encontrarte con algún conocido. —Sobre todo en los vecindarios donde las casas están tan juntas —dijo Sally con una sonrisa socarrona, sutilmente dejando en claro que no estaba de acuerdo con el lugar que habían elegido. —Nuestras casas no están tan juntas —dijo Steven. —Sí, tenemos un patio de un buen tamaño —añadió Chloe. Sally se encogió de hombros y tomó otro sorbo de vino. Luego pareció pensar en su siguiente comentario, tal vez incluso pensando que lo mejor sería no decir nada, pero igual dijo algo de todos modos. —Tu amiga de secundaria no es la única persona que conoces en Pinecrest, ¿verdad? —preguntó Sally—. Tu hermana también vive por aquí, si mal no recuerdo. —Sí, es cierto —respondió Chloe con firmeza, pero sin ser grosera. Sally Brennan nunca había tratado de disimular que Danielle no le caía bien, a pesar de que solo se habían visto dos veces. Lastimosamente, Sally era una de esos clichés de amas de casa aburridas que viven del escándalo y el chisme. Por eso se había sentido horrorizada e intrigada al descubrir que Chloe tenía una hermana con un pasado difícil y oscuro. —Cambiemos de tema, mamá —dijo Steven. Chloe deseaba que eso la hubiera hecho sentirse defendida pero, en su lugar, solo la hacía sentirse menospreciada. Cuando se tocaba el tema de Danielle, Steven usualmente se ponía del lado de su madre. Sin embargo, tenía la sensatez de saber cuándo callarse, pero su madre por lo general no. —¿Será la dama de honor? —preguntó Sally. —Sí. Sally no puso los ojos en blanco, pero su expresión facial mostraba lo que pensaba al respecto. —Es mi hermana —dijo Chloe—. Así que sí, le pedí que fuera mi dama de honor. —Sí, tiene sentido —dijo Sally—. Sin embargo, a mi parecer, la dama de honor debe elegirse con cuidado. Es un gran honor y responsabilidad. Chloe tuvo que agarrarse del borde de la mesa para no responderle de mala manera. Al darse cuenta de su tensión, Steven hizo todo lo posible para apaciguar la situación. —Mamá, ya basta. Danielle hará un buen trabajo. E incluso si algo sale mal, me aseguraré de que todo esté cubierto. Es mi boda, mamá. No dejaré que nada malo suceda. Esta vez fue Chloe la que estuvo a punto de poner los ojos en blanco. Como siempre, su forma de defenderla debía ser sin molestar a sus padres. Chloe esperaba que algún día Steven realmente defendería a Danielle. Ella sabía que Steven no tenía problemas reales con ella, sino que estaba haciendo todo lo posible para apaciguar la inquietud de su madre sobre ella. Todo el asunto era un poco desagradable. —Basta ya de tonterías —dijo Wayne, estirándose para servirse una segunda porción de patatas—. Hablemos de fútbol americano. Chloe... eres fan de los Redskins, ¿cierto? —No, para nada. Soy de los Giants. —Igual de malo —dijo Wayne con una carcajada. Y así sin más, la tensión de la noche se esfumó. Chloe siempre había valorado la audacia de Wayne para ser capaz de ignorar las groserías de su esposa y tocar otro tema que sea inofensivo para apaciguar la situación. Era algo que Chloe deseaba que Steven aprendiera de su padre. Aun así, a medida que avanzaba la noche, Chloe no pudo evitar preguntarse si Sally tenía razón. A Danielle no le gustaba vestirse elegante, permanecer en silencio y estar en frente de gente. Danielle no estaría en su zona de confort en la boda y Chloe se había preguntado más de una vez cómo saldrían las cosas. Mientras esas preocupaciones desfilaban por su cabeza, pensó en las niñas sentadas en los escalones mientras la bolsa plástica era sacada de su apartamento. Recordaba la inexpresiva en el rostro de Danielle. Supo que algo se había roto dentro de ella en ese momento. Que había perdido a su hermana en un abrir y cerrar de ojos. Y en ese mismo momento supo que Danielle nunca volvería a ser la misma.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD