26.

901 Words
Narra Nancy. Tiempo atrás. —Me estaba ahogando y el muy infeliz me dijo “si necesitas algo de aire puedes ir a la superficie un poco” —Me cuenta David causando que ría al imaginármelo muy pequeño con su padre enseñándolo a nadar. —Pudiste morir ese día —Sonrío, él asiente mostrándome su dentadura perfecta mientras sus codos se apoyan de la mesa dejándome ver esos brazos tan... —T-te... ¿tienes todo planeado para irte ya? Ambos comemos de nuestras respectivas bombas y él suspira después de masticar y limpiarse las manos con la servilleta. Es tan... él. —Ujum... —Veo su lengua pasar por sus dientes debajo de sus labios y me concentro en esa pequeña parte que... —Nancy ¿estás bien? —Levanto la vista y me encuentro con la misma sonrisa pícara pero con el ceño fruncido que tenía en el carro. —S-sí, sí... es que... —Mastico sin tanta educación como él y aclaro mi garganta jugando con mis manos bajo la mesa —Oliver va a congelar y... creo que es una buena decisión ¿no? David hace una mueca —Perdón, cariño. Pero te he preguntado por ti, no por Oliver. Entreabro la boca y la cierro para sonreírle a boca cerrada —Yo... ya ves que tengo ansiedad —Digo, él no parece convencido así que me concentro en ver algo que no me haga sentir más avergonzada por el hecho de sentir que puedo ponerme a llorar aquí mismo delante de tantas personas —Intento ser fuerte... —¿Y él lo está siendo por ti también? —Asiento con una sonrisa, recordando su actitud de esta mañana —Me alegra que así sea, cariño. Porque ambos deben trabajar en su superación, no solo tú. —Gracias, David... —Trago el nudo en mi garganta —Y... a ver es que esto me está consumiendo —Trato de reír un poco —¿La vas a buscar? Su sonrisa se amplia y se estira un poco mientras niega con la cabeza —No creo que quiera verme, no lo sé... ha pasado mucho tiempo. —Si tan solo ella... yo podría... —Quiero decir algo pero mi teléfono suena. Cuando veo el número de Jorge mi piel se eriza y se me acelera el corazón. —Jor... —Oliver. Oliver. Oliver está... Estoy en la ambulancia con él, Nancy, por favor... por favor ve al central lo más rápido que puedas, Nancy por favor... Mis manos comienzan a temblar y me quedo sin habla al mismo tiempo que me agito y comienzo a llorar. Oliver... —Nancy... ¡Nancy! ¿Qué ocurre? —Llévame al hospital central por... por favor, David... por favor... —Mis labios tiemblan y se me complica respirar. Él no pudo... él no... “No deberían dejarlo solo en ningún momento, los pacientes depresivos suelen tener pensamientos de suicidio muy seguido...” Cuando me encuentro con la sala de emergencias cerca bajo del carro de David corriendo lo más rápido que puedo con el corazón a punto de ser escupido, pero siento una ola de frío chocar con mi piel cuando me dicen que no puedo pasar. Una ola de frío que no había sentido antes y me llena de angustia. —Hola, Susana... ¿Ha llegado aquí un chico blanco, de cabello castaño...? —Escucho a David hablar con una de las personas en la entrada pero antes de que puedan responder veo a Jorge salir de allí. —¡Jorge! —Nancy... —Él me abraza y al separarnos alborota su cabello con desespero. Sus ojos están rojos y mi angustia aumenta —Dicen que estará bien... Sus palabras no me hacen sentir mejor. David llega hasta nosotros y me abraza por los hombros. Me siento un poco tranquila por su compañía. —¿Q-qué hizo? —Mi voz se quiebra —¿Qué fue lo que... hizo? —Oliver está viviendo en casa —Se refiere a su progenitor haciendo una mueca dolorosa —Yo no quería que fuera así pero Henry y mamá... —Y Oliver... yo lo dejé solo porque... —No es tu culpa, Nancy... —Jorge me interrumpe —Oliver llegó de sorpresa a la casa, yo estaba discutiendo con el otro Oliver en la cochera porque él quería tomar alcohol y... mi hermano se le fue encima, se rompió la botella y... —Exhaló —Le dijo que si no se iba de la casa se iba a quitar la vida allí mismo y papá le dijo “cobarde” y él solo... Mis lágrimas salen a montones al igual que las de él pero ahogo mi sollozo con el corazón angustiado hundiéndome en el pecho de David. —Estaba tan bien esta mañana, él... —Susurro conteniendo el sollozo —Él estaba tan bien... ¿Qué voy hacer ahora? ¿Qué se supone que debo hacer ahora? —Esto se está saliendo de control, y la verdad... —Jorge se alza de hombros —Ya no sé qué vamos a hacer. No puedo entender las razones por la cual Oliver ha llegado a valorar tan poco su vida, pero supongo que siempre se ha sentido tan mal consigo y todo lo que ocurre que ver a su pesadilla allí solo lo orilló a querer partir... A partir sin importarle nadie. Ni siquiera yo.
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