Si las miradas mataran Emily hubiese caído fulminada,la joven lee un libro en la terraza mientras saboreaba su café,a cierta distancia Rachel estudia cada uno de sus movimientos,desde que volvió con su prometido no ha cruzado palabra con Rachel. La mujer la evade y evita todo contacto con ella,Emily siente compasión porque se muestra muy silenciosa y no baja a compartir las comidas en familia,la joven Montenegro considera que es vital la madre tener una buena relación con la madre de Caroline por la higiene mental de todos y para darle a su hijastra la alegría de tener una familia normal. Rachel sigue allí mirando y cuando Emily voltea ella se voltea la cara para otro lado. Para Emily no es fácil esa situación los primeros cuatro días que regresaron de los Ángeles la pareja durmió en

