Anahí no tardó en colgar el teléfono y caminar hasta el bar donde había quedado con su amante. Era un lugar extraño y oscuro en el que no había estado nunca, el camarero la miró de arriba abajo y sonrío alzando levemente una comisura más que la otra, de un modo que a la ex niñera le resultó un tanto turbio y le dio escalofríos. —¿Te pongo algo preciosa?— dijo tras unos segundos de estar observándola. — Solo una copa de vino, gracias. Tras unos minutos Alexander entró en el lugar y ni siquiera se acercó a la barra donde ella esperaba, se sentó en una mesa y le hizo una señal para que se acercara, ella tomó su copa y caminó hasta la mesa sentándose con él. —Bien hablemos, ¿Dime exactamente qué harás con las fotos y cómo las utilizarás? ¿Y qué pasa si la bella Eva Duncan no deja aun así

