— Pero señor, sería mejor que yo los acompañe por si los niños se ponen nerviosos y… — intentó protestar Anahí quién veía como la cercanía que había ganado con su jefe cada vez que intentaba saber algo de los niños se estaba esfumando sin que fuera capaz de resolverlo. No sabía por qué, pero le había parecido que ese hombre evitaba a su esposa, ella pensaba aprovecharse de ello al darse cuenta de que el señor Duncan prefería que ella fuera quién le diera información de los bebés, pero de la noche a la mañana todo estaba cambiando y el matrimonio se volvía cada vez más cercano ante sus ojos sin que fuera capaz de evitarlo. — No será necesario, su madre y yo podemos hacernos cargo de ellos, no voy a conducir, así que usted va en el otro coche, necesitamos un poco de intimidad — la cortó Je

