Aquella mañana Jeremy despertó muy temprano, era muy extraño el comportamiento de su esposa la noche anterior y si sospechaba algo estaba claro que lo que menos deseaba era perderla. Así que solo tenía una opción para que no se notara tanto su intención de echar a la niñera. Le pidió a la sirvienta que le trajera un café y se decidió a caminar en dirección al estudio, nadie podía saber lo que planeaba. Es encerrado en el estudio, tomó su teléfono y marcó un número que conocía de memoria, a momentos desesperados, medidas desesperadas. — Hijo, ¿Todo va bien? — la madre de Jeremy fue quien respondió al otro lado de la línea extrañada de que apenas hacía unos días que se habían visto y su hijo la llamaba, no era algo que la disgustara, ni mucho menos, pero sí era extraño, su hijo pasaba lar

