28. Mis dulces niños.

1036 Words

— Está bien… tienes razón, son tus hijos — la expresión de Agnes se dulcificó y una suave sonrisa se dibujó en su rostro al levantarse de la mecedora y con gran pesar entregarle a Eva a la bebé que tenía dormida en los brazos — Supongo que mañana podré cuidarlos otro rato. La señora Duncan se acercó a la cuna donde descansaba el pequeño Airon y se besó los dedos para llevarlos a la pequeña frente del bebé en una hermosa y muy dulce muestra de cariño. — Buenas noches, pequeño, nos vemos mañana.— tras decir aquello, la abuela de los niños salió de la habitación, no sin antes hecha una intensa mirada a Eva de esas que podían congelar a cualquiera. —Hasta mañana, descansen y gracias por cuidarlos.— respondió ella, aunque no recibió ninguna palabra más de vuelta. La mirada que le había dedi

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