El señor Sheffield llegó al restaurante cinco minutos antes de la hora acordado, junto a su esposa y su hermosa hija Diana, se sentía realmente molesto por conocer a la nuera y los nietos de sus amigos, los Duncan, quien estaba empezando a pensar en dejar de considerar así, ya que les habían fallado como amigos. Tal vez si no fueran tan influyentes y poderosos ni siquiera les dirigirían la palabra, pero por ahora no podían permitirse hacer eso. — No me imagino la clase de buscona que es esa mujer, puesto que admitió que su esposo la escondiera hasta que tuvo sus hijos. — ¡Papá!— Se quejó Diana entrando con él al restaurante.— odiaba lo elitistas que eran sus padres, además ella entendía perfectamente ayer en mí si hubiera tenido a alguien, también lo escondería de su familia hasta el últ

