74. No te contengas, dámelo.

1062 Words

Internó dos dedos en el sexo de su esposa, penetrándola con ellas, disfrutando la forma en que sus paredes los apretaban mientras seguía lamiendo y succionando su clítoris endurecido, lo que más disfrutaba de todo era ver como esa zona estaba cada vez más enrojecida toma como la sangre de su cuerpo se dirigía ahí a causa de la sobre estimulación y eso significaba que cada vez era más sensible y más receptiva de cada uno de sus avances. Su polla protestaba muy dura dentro de su bóxer, parecía pedirle que cediera a las exigencias de Eva que deseaba sustituir esos míseros dedos y poder disfrutar del calor de sus paredes, pero él tenía muy claro lo que pretendía y no cedería a sus impulsos. Cada nuevo avance hacía que Eva se mordiera los labios, ya que de no hacerlo gritaría, llena de frustr

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