— Esa desgraciada— Genaro agarró con fuerza los otros dos tragos que le había invitado el hombre tras beberlos de golpe de nuevo. Luego lo dejó sobre la barra y miró al camarero — Llénalos y ponle otra a mi nuevo amigo. Ese hombre no tenía donde caerse muerto, pero en ese momento no le importó gastar dinero en quien parecía interesarse en su historia, se estaba desahogando y a veces los desconocidos eran la mejor opción para hacerlo, porque los conocidos podían usar tus debilidades para atacarte con ellas peor un desconocido era de fiar, jamás lo volvería a ver y su amargura se iría con él. — La muy puta se embarazó y decidió seguir con el embarazo porque era su hijo y lo quería y no sé cuántas chorradas más — dijo con una rabia que se percibía en cada una de las palabras que pronunciaba

