Yuri al verse descubierta fue que comenzó a llorar, Anthony al verla de esa forma se levantó de donde estaba y fue a consolarla. — Anthony, hay algo que necesito confesarte — ella habló sollozando. — ¿Qué pasa, Yuri? — Toda la comida que te he estado dando todo este tiempo, la he estado comprando en nuestro restaurante favorito. — ¡Sabía que esa pasta tenía un sabor familiar! — ¿Y no te enojas? — ella mira a Anthony con ternura — no sé cocinar, Anthony. No quería arruinarlo. — Yuri, no importa si sabes cocinar o no. Lo que importa es que estás dispuesto a hacer todo lo posible para hacerme feliz. Ya sabía que pedías la comida de ahí, uno era por el sabor y lo otro era por los empaques en la basura, aunque tengo que admitir que eres buena a la hora de emplatar. — Anthony, desde el p

